EL LIBRO DE ORO DE SAINT GERMAIN

Publicado 18 mayo, 2011 por SAINTGERMAIN2010

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EL LIBRO DE ORO

DE

SAINT GERMAIN

 

Contrariamente a lo que se ha venido diciendo res­pecto a que el Maestro Saint Germain ha dejado una pro­hibición de divulgación de su enseñanza tenemos el gus­to de referir al estudiante al Capítulo N. ° 29, tercer pá­rrafo, que dice textualmente:

«YO APRECIARÉ PROFUNDAMENTE TODA LA ASISTENCIA QUE LOS ESTUDIANTES BAJO ESTA RADIACIÓN PUEDAN DAR PARA QUE LOS LIBROS SEAN EDITADOS Y PUESTOS ANTE LA HUMANI­DAD, YA QUE ESTE ES EL MÁS GRANDE SERVICIO QUE SE PUEDE OFRECER EN ESTE MOMENTO».

saint germain

EL LIBRO DE ORO DE LA HERMANDAD SAINT GERMAIN

Esta es la Sagrada Enseñanza que el Ascendido Maestro Saint Germain ha dispuesto para esta Su Era de Oro, y que forma el Tercer Ciclo de Enseñanza de la Hermandad Saint Germain, después de lo cual el discípulo queda en conoci­miento pleno de su PRESENCIA «YO SOY».

Cuanto más estudies y medites el contenido de este libro, más protegido y más elevado serás, aunque también se te hace notar que el Amado Maestro no titubea ni usa ningún disimulo para ponerte en cuenta de los peligros y castigos que te acarreas si enfocas tu atención en leyes, pasos y vi­braciones inferiores a lo que El aquí te enseña.

Aquí están, pues, los Reglamentos Divinos. El cumpli­miento de estos Reglamentos depende de ti.

CAPITULO I

 

La vida, en todas sus actividades, dondequie­ra que ella se manifieste, es DIOS EN ACCIÓN. Es por la falta de conocimientos en la forma de aplicar el pensamiento-sentimiento, que los humanos es­tán siempre interrumpiéndole el paso a la Esencia de Vida. De no ser por esa razón, la Vida expresaría su per­fección con toda naturalidad y en todas partes.

La tendencia natural de la Vida es Amor, Paz, Belleza, Armonía y Opulencia. A ella le es indiferente quien la use y continuamente está surgiendo para manifestar de más en más su perfección, y siempre con ese impulso vivificador que le es inherente.

«YO SOY»

 

«YO SOY» es la actividad de la Vida. ¡Qué extraño es que los estudiantes más sinceros no siempre lleguen a captar el significado verdadero de esas dos palabras!

Cuando tú dices «YO SOY», sintiéndolo, abres la fuente de la Vida Eterna para que corra sin obstáculos a lo largo de su curso; en otras palabras, le abres la puerta ancha a su flujo natural. Cuando dices «Yo no Soy», tiras la puerta en plena cara de esta Magna Energía.

«YO SOY» es la plena actividad de Dios. Te he coloca­do frente a frente infinidad de veces la Verdad de «DIOS EN ACCIÓN». Quiero que comprendas que la primera expre­sión de todo ser individualizado en cualquier parte del Uni­verso, bien sea en pensamiento, sentimiento o palabra, es «YO SOY», reconociendo así su Propia Victoriosa Divini­dad.

El estudiante, al tratar de comprender y aplicar estas po­tentes, aunque sencillas leyes, tiene que mantener una guar­dia estricta sobre su pensamiento y expresión, ya que cada vez que uno piensa o dice «no Soy», «no puedo» o «no ten­go» está ahorcando la Magna Presencia Interior, consciente o inconscientemente y en forma tan tangible como si se co­locaran las manos alrededor del cuello de alguien; sólo que con respecto a una forma exterior el pensamiento puede ha­cer que la mano lo suelte en cualquier momento, mientras que cuando uno hace una declaración de no ser, no poder o no tener se pone en movimiento la energía ilimitada que continúa actuando hasta que uno mismo la ataja y transmu­ta la acción.

Esto te mostrará el enorme poder que tú tienes para cali­ficar, determinar u ordenar la forma en que quieres que ac­túe la gran energía de Dios. Y te digo, amado estudiante, que la dinamita es menos peligrosa. Una carga de dinamita sólo desintegrará tu cuerpo, mientras que LOS PENSAMIENTOS IGNORANTES LANZADOS SIN CONTROL NI GOBIERNO ATAN A LA RUEDA DE LA REENCARNACIÓN INDEFINIDAMENTE[1], o sea que, mientras dure un decreto sin atajar, sin transmutar o disolver, conti­núa imperando per sécula seculorum, ¡y por disposición del propio individuo!

Por esto verás cuan importante es que tú sepas lo que es­tás haciendo cuando usas expresiones incorrectas impensa­damente, ya que estarás empleando el más potente y Divino Principio de Actividad en el Universo, o sea, el «YO SOY».

No comprendas mal. No se trata de una expresión o idea oriental, extranjera, vana, liviana, ni de ninguna exagera­ción. Se trata ni más ni menos que del más alto Principio de Vida usado y expresado a través de todas las civilizaciones que hayan existido. Recuerda que lo primero que toda for­ma de vida consciente de sí misma expresa, es «YO SOY». Es mucho más que «yo existo». Es después, en su contacto con lo exterior, con actividades incorrectamente calificadas, que él comienza a aceptar cosas menores que «YO SOY».

Ahora ves, amado discípulo, que cuando tú dices «yo es­toy enfermo» estás deliberadamente inviniendo la perfec­ción natural que encierra el proceso vital. ¿No ves que lo es­tás bautizando con algo ajeno que jamás poseyó?

A través de largas centurias de ignorancia e incompren­sión, la humanidad ha cargado de falsedad e irrealidad hasta la atmósfera que la rodea, pues no tengo que repetirte que cuando tú anuncias «estoy enfermo» es una mentira flagran­te respecto a la Divinidad. ¡Ella (YO) jamás puede ser sino Perfecta y llena de Vida y Salud!

TE PIDO, AMADO ESTUDIANTE, EN EL NOMBRE DE DIOS, QUE CESES DE EMPLEAR ESAS EXPRESIONES FALSAS RESPECTO A TU DIVI­NIDAD, PUES ES IMPOSIBLE QUE TENGAS LIBERTAD MIENTRAS CONTI­NÚES USÁNDOLAS. NO PODRÉ JAMÁS INSISTIR DEMASIADO CONTIGO EN QUE CUANDO VERDADERAMENTE RECONOZCAS Y ACEPTES LA MAGNA PRESENCIA DE DIOS «YO SOY» EN TU INTERIOR, POSITI­VAMENTE, CATEGÓRICAMENTE, NO TENDRÁS MÁS CONDICIONES AD­VERSAS.

En nombre de Dios te suplico que cada vez que te encuentres comenzando a decir o a comentar que estás en­fermo, pobre, o en otras situaciones adversas, instantánea­mente inviertas la condición fatal para tu progreso, y de­clares mentalmente, pero con toda la intensidad de tu «YO SOY», ya que Él es todo salud, opulencia, felicidad, paz y perfección. Cesa de darles poder a las condiciones ex­teriores, a personas, lugares y cosas. El «YO SOY» es el poder de reconocer la Perfección en cada uno y en todas partes.

Cuando piensas en la expresión «YO SOY», significa que tú ya sabes que tienes a Dios en Acción expresando en tu vida. No permitas que las falsas apreciaciones y expresiones continúen gobernándote y limitándote. Rememora constante­mente: «YO SOY», POR CONSIGUIENTE SOY DIOS EN ACCIÓN;

«YO SOY» VIDA, OPULENCIA, VERDAD, MANIFESTADOS YA.

Así, recordándote esta Presencia Invencible, mantienes la puerta abierta para que ÉL (la Presencia «YO SOY») teja en tu manifestación exterior toda Su Perfección.

Por Dios, no creas que puedes continuar usando decre­tos errados y que de alguna manera se van a enderezar y vas a manifestar cosas buenas, porque es imposible que eso suceda. En los hatos usan hierros para marcar con fuego a las reses. ¡Yo quisiera poder marcarte con un hie­rro que te fijara en la conciencia «YO SOY», y que no pudieras apartarte del uso constante de esa Presencia Grande y Gloriosa que eres!

EN CUANTO CUALQUIER CONDICIÓN MENOS QUE PERFECTA APA­REZCA EN TU EXPERIENCIA, DECLARA VEHEMENTEMENTE QUE NO ES VERDAD. QUE TÚ ACEPTAS SÓLO A DIOS, LA PERFECCIÓN, EN TU VIDA. CADA VEZ QUE ACEPTES LAS FALSAS APARIENCIAS, LAS TENDRÁS EX­PRESADAS Y MANIFESTADAS EN TU VIDA Y TUS EXPERIENCIAS. Y no se trata de que tú creas o no lo que te estoy diciendo. ESTO ES UNA LEY. Comprobada a través de eones de ex­periencia. Hoy te la entregamos para liberarte.

Tú sabes que al mundo occidental le gusta engañarse con la idea de que le basta con no creer o no aceptar la antigua idea oriental de la brujería, para estar liberado de ella. LA BRUJERÍA NO ES SINO EL MAL USO DE LOS PODERES ESPIRITUALES, los mismísimos que usamos para el bien. La peor clase de bru­jería es empleada hoy por la política, con el uso del poder mental mal calificado. Si esta misma tremenda fuerza fuera empleada en sentido inverso, o sea, para recordar que la Ac­ción de Dios está en cada persona que ocupa un puesto ofi­cial, el que la emplea en esta forma no solamente se libera­ría él mismo, sino que llenaría el mundo político de libertad y justicia y viviríamos pronto en un mundo natural en don­de la Acción de Dios sería imperante en todo momento.

Como lo fue en Egipto lo es hoy. Aquellos que mal usan el poder mental, se atan ellos mismos a la inarmonía, encar­nación tras encarnación. Hazte tú el propósito:

YO NO ACEP­TO NI ADOPTO CONDICIONES DEL AMBIENTE AJENO NI DE NADA DE LO QUE ME RODEA. SÓLO DE DIOS, DEL BIEN, DE MI «YO SOY».

Necesitas adquirir el hábito de gobernar tu energía. Si no siéntate varias veces al día y aquiétate. Aquieta tu ser exterior. Esto permite que se te supla con energía. Apren­de a ordenarla y controlarla. Si quieres que ella (tu energía) esté quieta, manténte quieto. Si la necesitas activa, ponte activo. TIENES QUE ENFRENTARTE A LAS COSAS Y ELEVAR­TE POR ENCIMA DE ELLAS.

El estudiante debe estar alerta para reconocer en sí mismo sus hábitos. No debe esperar que alguien se lo diga. DEBE EXAMINARSE Y CORTAR TODO LO QUE NO SEA PERFEC­TO. LA FORMA DE HACERLO ES DECLARANDO QUE NO SE TIENE TAL O CUAL HÁBITO INDESEABLE. LUEGO, SIENDO YO CREACIÓN DE DIOS, SOY HIJO DE DIOS PERFECTO. ESTO TRAE UNA LIBERACIÓN QUE NO ES POSIBLE CONSEGUIRLA DE NINGUNA OTRA FORMA.

Mantenerse en viejas costumbres es como vestirse de ropa antigua. Recuerda: NO DEBES ESPERAR QUE OTRO TE LAS RECUERDE. NADIE LO PUEDE HACER POR TI; DEBES HACERLO TÚ MISMO.

En este trabajo, en esta enseñanza y en esta radiación, todas las cosas viejas en el individuo salen para ser consumi­das. Antes de quejarte de cada cosa que experimentes en ti y en tu mundo, recuerda que vienen para que te las quites, para que las transmutes. TEN CUIDADO DE NO FIJAR LA ATENCIÓN EN AQUELLAS COSAS DE LAS CUALES TE QUIERES LIMPIAR. Y ES RI­DÍCULO ESTAR RECORDANDO LAS COSAS QUE NO RESULTARON. ¿No es algo maravilloso que después de siglos que tienes construyéndote limitaciones, puedas en poco tiempo limpiarlas y liberarte por medio de tu propia atención y esfuerzo? ¿No vale bien la pena? LA FORMA MÁS RÁPIDA DE LOGRARLO ES EM­PLEANDO HUMORISMO. LA SENSACIÓN LIVIANA Y CAMPANTE QUE DA EL HUMORISMO PERMITE HACER MARAVILLOSAS MANIFESTACIO­NES.

Si tú te empeñas e invocas la Ley del Perdón, puedes consumir todas las malas creaciones del pasado con la Lla­ma Violeta Transmutadora y ser libre. Debes estar cons­ciente de que la Llama Violeta es la Activa Presencia de Dios actuando.

CUANDO SIENTAS UN DESEO DE HACER ALGO CONSTRUCTIVO, HAZ­LO. EMPÉÑATE Y LÓGRALO, ASÍ SE CAIGA EL MUNDO. QUE VEAS O NO LA MANIFESTACIÓN NO TE DEBE PREOCUPAR.

Aún cuando los estudiantes sólo conocen las cosas inte­lectualmente, no deben permitir que sus mentes se la pasen regresando a las condiciones malas o erradas, ya que ellos saben que esa actividad les estropea el éxito. Es increíble que las personas no dominen este enemigo. Ningún estu­diante puede triunfar hasta que deje de regresar a las condi­ciones negativas que está tratando de superar.

El trabajo íntegro de un Maestro es el de tratar de hacer­le comprender al estudiante lo que significa aceptar. AQUE­LLO CON QUE EL INDIVIDUO ESTÁ DE ACUERDO MENTALMENTE, ESO ESTÁ ACEPTADO POR ÉL. SI ÉL FIJA SU ATENCIÓN EN UNA COSA, SE ES­TARÁ HACIENDO UNO O UNIFICÁNDOSE CON LA COSA. ESTARÁ IDENTI­FICÁNDOSE CON AQUELLO, MALO O BUENO. CUANDO LA MENTE ACEPTA O ESTÁ DE ACUERDO CON ALGUNA COSA O CONDICIÓN, EL IN­DIVIDUO ESTÁ DECRETANDO AQUELLO EN SU MUNDO.

Aquello que tú escuches o que medites con atención, es­tarás aceptándolo, poniéndote de acuerdo, identificándote con ello por virtud de tu atención. ¿Crees tú que un hombre que ve una serpiente cascabel enroscada camina deliberada­mente hacia ella para que lo muerda? ¡Por supuesto que no! Pues esto es lo que los estudiantes hacen cuando permiten que su atención regrese a los problemas.

La actividad interior gobierna de acuerdo con el Plan de Perfección. El exterior, cuando se le deja hacer, siempre go­bierna erradamente. Cuando un cuadro constructivo se ilu­mina en tu mente, es una realidad, y surge a la realidad siempre que tú lo mantengas en tu recuerdo. Es posible ha­cerse tan consciente de la Presencia de Dios, que en cual­quier momento se puede ver y sentir Su radiación derra­mándose en uno.

Para todo lo que él no quiere, el estudiante demuestra toda la confianza en el mundo exterior. Para todo lo que sí desea, debe obligarse a tener la misma confianza en lo espi­ritual. Debe siempre confiar en sí mismo, y debe pensar:

¿Cómo puedo yo usar las indicaciones que se me han dado para intensificar esta actividad?

 

CAPITULO II

 

CUANDO Jesús dijo: «Yo Soy la Resurrección y la Vida», emitió una de las más grandes expresiones que se puedan hacer.

Cuando El dijo «YO SOY», no se refería a la expresión exterior, sino a la Magna, Maestra Presencia del Dios Inte­rior, porque dijo repetidamente: «Yo de mi ser propio no puedo hacer nada. Es el Padre nuestro, el “YO SOY”, el que hace las obras».

También dijo Jesús: «YO SOY el Sendero, la Vida y la Verdad», reconociendo así el único Poder: Dios en Acción dentro de Él.

También dijo: «YO SOY la Luz que ilumina cada hom­bre que viene al mundo», anunciando cada dicho de impor­tancia vital con las palabras «YO SOY». Una de las formas más poderosas de liberar el poder de Dios: Amor, Sabiduría, Verdad, y ponerlo en acción en la experiencia exterior, es esa declaración «YO SOY» en todo y en cualquier cosa que se desee.

Ahora vamos a referimos al dicho más poderoso de to­dos, tal vez uno de los más grandes que haya sido lanzado a la experiencia exterior por medio de la palabra:

«YO SOY LA PUERTA ABIERTA QUE NINGÚN HOMBRE PUEDE CERRAR».

¿Tú no ves cuán vital es esto? Cuando llegues a comprender plena­mente esas afirmaciones magnas, te darás cuenta de la gran­deza de su alcance.

CUANDO TÚ RECONOCES Y ACEPTAS PLENAMENTE EL «YO SOY» COMO LA MAGNA PRESENCIA DE DIOS EN TI, EN ACCIÓN, HABRÁS TOMADO UNO DE LOS MAYORES PASOS HACIA LA LIBERA­CIÓN.

Ahora bien, fíjate bien en la afirmación: «YO SOY la puerta abierta que ningún hombre puede cerrar». Si tú pu­dieras realizarlo, tienes la llave que te permite atravesar el velo de la carne, y llevando contigo toda la conciencia im­perfecta que hayas acumulado, la puedes transmutar, o ele­varla a esa perfección a la cual has entrado.

No podré jamás ponderar demasiado la importancia de meditar en el «YO SOY» todo lo más posible, como siendo la Magna, Activa Presencia de Dios en ti, en tu hogar, en tu mundo y en tus asuntos. Cada respiración es Dios en Ac­ción en ti. El poder de expresar tu pensamiento y tu senti­miento es Dios Activo en ti. Como tú tienes libre albedrío, es asunto tuyo calificar la energía que proyectas en pensa­miento y sentimiento, determinando cómo quieres que ac­túen para ti.

Nadie puede preguntar: ¿Y cómo es que yo hago para calificar la energía? Todo el mundo conoce la diferencia en­tre lo destructivo y lo constructivo en pensamiento, senti­miento y acción.

El estudiante, al recibir esta instrucción, debe constante­mente analizar el motivo que lo impele para detectar si hay algún sentimiento de orgullo intelectual, de arrogancia o de testarudez en la mente y cuerpo exterior. Si hay algún deseo solapado de discutir o de probar que la instrucción está erra­da, en lugar de recibir la Bendición y la Verdad, el indivi­duo ha cerrado inconscientemente la puerta, y por el mo­mento ha anulado su habilidad de recibir el bien ofrecido.

También quiero recordarles a los discípulos, que no obstante sus opiniones personales respecto a lo que debe ser o no la Verdad, yo he comprobado a través de muchas centu­rias estas instrucciones condensadas que ahora les estamos dando. Si se quiere recibir mayor beneficio posible y obte­ner la comprensión que da la absoluta liberación, hay que oír con una mente enteramente abierta; con la conciencia de que el «YO SOY», la activa Presencia de Dios en ti, es tu habilidad certera de recibir, aceptar y aplicar sus limitacio­nes, la instrucción que se te está dando, acompañada por la radiación. Esto permitirá a todos los estudiantes compren­der estas sencillas, aunque magnas, aseveraciones de la Ver­dad, que los bendecirán y los liberarán grandemente.

Hace muchos siglos que se le repite a la humanidad: «NO SE PUEDE SERVIR A DOS AMOS». ¿Por qué? Porque no existe sino una Inteligencia, una Presencia, un Poder que pueda actuar, y esa Presencia es Dios en ti. Cuando tú te vuelves a la manifestación exterior y crees en el poder de las aparien­cias, estás sirviendo a un dueño falso y usurpador que sólo encuentra una apariencia porque contiene energía de Dios, la cual está usando mal.

Tu habilidad para levantar la mano y la vida que fluye a través del sistema nervioso de tu cuerpo es Dios en Acción. Amados estudiantes, traten de utilizar esta forma sencilla de recordar a Dios en Acción dentro de ustedes.

Cuando camines por la calle piensa por un momento:

«Esta es la Inteligencia Divina y el Poder que me hace ca­minar, y ésta es la Inteligencia que me dice a dónde voy». Verás que ya no es posible que continúes sin comprender que cada movimiento que hagas es Dios en Acción. Cada pensamiento en tu mente es Energía Divina que te permite pensar. Ya que sabes que éste es un hecho indiscutible (ya que no tiene discusión posible) ¿por qué no adorar y dar plena confianza, fe y aceptación a esta Magna Presencia de Dios en cada uno, en lugar de mirar la expresión externa que está calificada y coloreada por el concepto humano de las cosas?

Cada forma exterior no es sino una parte de la vida por medio de la cual cada individuo puede lograr saber el origen verdadero de su ser (esto lo aprende a través de su propia experiencia); luego vuelve a la plenitud de perfección de origen apoyado en la auto-conciencia que ha adquirido.

La expresión exterior de vida no es sino un constante y cambiante cuadro que la mente exterior ha creado, presumiendo ser el actor verdadero. De modo que la atención está constantemente fija en la apariencia externa que sólo con­tiene imperfecciones, y lo cual ha hecho que los hijos de Dios hayan olvidado su propia Divinidad, teniendo de nue­vo que regresar a ella.

Dios es el Dador, el Recibidor y el Don, y es el único Dueño de toda la Inteligencia, Sustancia, Energía y Opulen­cia que existen en el Universo. Si los hijos de Dios aprendie­ran a dar, únicamente por el gozo de dar, sea amor, dinero, servicio o lo que fuera, la expresión externa no podría care­cer de una sola cosa. Sería imposible.

Lo desafortunado en la humanidad, que ha causado tan­to egoísmo y condenación sin precedentes entre una y otra persona, es la insistencia en la posesión personal de las ma­ravillosas bendiciones de Dios. No hay sino un Amor ac­tuando, una Inteligencia, Poder y Sustancia en cada indivi­duo, y eso es Dios. LA ALERTA QUE SE LE PUEDE DAR A CADA ESTU­DIANTE ES CONTRA EL DESEO DE RECLAMAR Y APROPIARSE PODER PARA SÍ ÚNICAMENTE.

Si en cada acto de la personalidad se le diera pleno crédi­to y poder a Dios únicamente, ocurrirían transformaciones increíbles en aquel que así le entrega todo el crédito a quien le pertenece.

Raramente se ha logrado comprender la oferta y la de­manda. Positivamente hay abundante y omnipresente ofer­ta, pero la demanda tiene que ser estipulada antes de que la Ley del Universo le permita surgir a la expresión y uso del individuo.

 individuo, ya que tiene libre albedrío, debe hacer la petición o la demanda conscientemente y con plena deter­minación, y ya verá cómo no puede dejar de expresarse no importa lo que sea, siempre que el individuo mantenga una conciencia resuelta y sin debilidades. La siguiente afirma­ción sencilla, usada con sincera determinación, le traerá al individuo todo lo que él pueda posiblemente desear: YO SOY la gran opulencia de Dios hecha visible en mi uso aho­ra y continuamente.

 elemento limitador que tantos estudiantes sienten es, por ejemplo, que ellos comienzan declarando la Verdad cuando usan la afirmación antes dicha, pero antes que hayan pasado muchas horas, si se analizan ellos conscientemente encontrarán que en sus sentimientos hay trazas de duda o temor. Estos dos sentimientos, naturalmente, neutra­lizan en gran parte la fuerza constructiva que traería rápida­mente el deseo o la demanda.

Una vez que el estudiante puede darse cuenta de que todo buen deseo es Dios en Acción impulsando Su energía hacia el pleno cumplimiento, y que es autosostenida, com­prenderá el amor sin límites, el poder y la inteligencia que posee y con los que podrá lograr cualquier propósito.

Con esta sencilla comprensión, la palabra fracaso sería completamente borrada de su mundo y, en poco tiempo, de su conciencia, porque vería que está manejando una inteli­gencia y un poder que no pueden fracasar. Así, estudiantes e individuos entrarían en su pleno dominio de acuerdo con la intención de Dios.

Jamás ha sido el propósito de nuestro gran Padre, todo Amor y Sabiduría, que a ninguno de ellos (sus hijos) les fal­tara nada. Es porque ellos permiten que se les fije la aten­ción en la apariencia exterior, la cual es como la cambiante arena del desierto. De manera que ellos consciente o inconscientemente se separan de la Gran Inteligencia y Opulencia.

Esta gran opulencia es la herencia de la cual todo el mundo puede disponer, siempre que se vuelvan de nuevo hacia el «YO SOY», el Principio Activo de Dios, eterna­mente dentro de nosotros mismos, como hacia la única fuente de vida activa, inteligencia y opulencia.

A través de todas las edades han existido ciertas normas de conducta, necesarias para todo estudiante que desee al­canzar ciertos logros. Se trata de la conservación y gobierno de la fuerza vital a través del sexo.

Para el individuo que ha estado usando esta energía sin pensar en gobernarla, el hecho de decir «Yo voy a dejar esto», sin la comprensión de la actitud correcta de concien­cia, no sería sino simplemente suprimir un flujo de energía que él ha provocado que fluya en dirección diferente.

Para el estudiante que desea gobernarse, va esta afirma­ción que es lo más eficaz de todo lo que se le pudiera dar, si la usa con comprensión. Es la Magna afirmación de Jesús:

«YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA». Esta afirmación no solamente purifica el pensamiento, sino que es la fuerza ele­vadora y ajustadora más poderosa que se puede usar para la corrección de lo que es la más grande de las barreras a la al­tura del logro espiritual. Todo el que empiece a sentir el im­pulso interior de corregir esta condición, y que use la afir­mación continua y firmemente, elevará esta maravillosa co­rriente de energía hacia el punto más alto del cerebro, como fue originalmente proyectado.  individuo sentirá su mente inundada con las más maravillosas ideas, con abundante po­der sostenedor, y con habilidad que sale a la expresión y uso para bendecir a toda la humanidad.

Yo le pido a cualquier estudiante que observe y ensaye los resultados en su mente y cuerpo. Sientan profundamente el dicho de Jesús: « YO SOY la Resurrección y la Vida», re­pitiendo tres veces en silencio o audiblemente, y observen el ascenso de conciencia que van a experimentar. Hay algunos que necesitarán varias repeticiones para sentir la elevación sorprendente que otros sienten a la primera vez. Esto les de­mostrará en una forma pequeña lo que se puede lograr con su uso continuo.

NO HAY SINO UNA SOLA MANERA DE LIBERARSE DE ALGO NEGATI­VO, Y ES QUE DESPUÉS QUE TÚ SEPAS EL ERROR QUE TIENES QUE SU­PERAR, QUITARLE TU ATENCIÓN EXTERIOR COMPLETAMENTE, FIJÁNDO­LA FIRMEMENTE EN LA MENCIONADA AFIRMACIÓN.

Cualquier condición de la experiencia externa que uno desee superar, lo puede lograr con el uso de esta afirmación, así como también para cambiar el flujo de la energía mal di­rigida. Yo tuve un estudiante que sintió el impulso de redirigir esta gran energía, y con el uso de esta única energía lo­gró ascender su cuerpo. En un año, una transformación ma­ravillosa se operó en toda su apariencia externa. Es increíble que de todas las afirmaciones que nos vienen de Jesús, y que no es sino una parte de lo que Él enseñó, tan pocos huma­nos reciban el tremendo impacto de esas maravillosas palabras de sabiduría.

En toda la historia del mundo no han sido dadas tantas grandes afirmaciones como las que Él enseñó, cada una de las cuales, usada conscientemente, contiene la radiación acompañante que Él logró. De manera que no solamente tienen ustedes este poder del «YO SOY», sino también su asistencia individual cuando usan Sus afirmaciones. Siem­pre se debe contemplar el verdadero significado de estas grandes afirmaciones del Maestro Jesús.

Cuando tú logras comprender que el pensamiento, senti­miento y expresión tuya del «YO SOY» ponen en acción el Poder de Dios sin límite alguno, entonces recibes lo que tú deseas. No debe ser ningún problema para el estudiante el ver y comprender que la apariencia externa no es sino la distorsionada creación del hombre, el cual está creyendo que en el exterior hay una fuente de poder aparte, cuando un momento de reflexión le hará realizar que no existe sino un solo amor, una sola inteligencia y un solo poder que puedan actuar, y que eso es Dios.

Los defectos humanos o las discrepancias externas no tienen nada que ver con la Perfección Omnipresente de Dios, ya que todo lo imperfecto es sólo creación del concep­to exterior humano. Si el hombre se volviera hacia su Yo Superior sabiendo que Este es Dios, sabiendo que Él es toda Perfección y que la apariencia externa no es sino creación humana, por el mal uso de su poder Divino; si él medita sinceramente y acepta la Perfección de Dios, verá en segui­da que en su vida y experiencia se manifiesta esta misma perfección.

No hay otra forma posible de traer esta perfección a tu mente, cuerpo y experiencia, sino por medio de la acepta­ción de la Gran Presencia de Dios en ti. Este reconocimien­to pleno hará que el poder interior proyecte dicha perfección de Dios a tu experiencia visible.

Dile a los estudiantes que yo te estoy enseñando como mensajero de la Verdad afirmaciones de la Verdad que te producirán resultados positivos si las usas y las mantienes sin titubeos. Los Metafísicos saben que la Verdad no les fun­ciona porque hoy hacen las afirmaciones y las olvidan du­rante toda la próxima semana.

El deseo de Luz y Verdad es la Presencia de Dios en el deseo, proyectándose hacia la acción. Para lograr ilumina­ción usa esta frase:

«YO SOY LA PLENA COMPRENSIÓN E ILUMI­NACIÓN DE ESTA COSA QUE QUIERO SABER Y COMPRENDER».

EL DÍA QUE SE ABRAN TUS OJOS Y VEAS ALGUNOS DE ESTOS MARA­VILLOSOS SERES ASCENDIDOS, EL GOZO TE DURARÁ PARA TODA LA ETERNIDAD. SI TÚ NO ACEPTAS LA VERDAD DE QUE TÚ TIENES LA HA­BILIDAD PARA LOGRAR ESTO, JAMÁS LO LOGRARÁS.

En el mismo momento en que tú expresas «YO SOY la Resurrección y la Vida», inmediatamente surge toda la energía de tu ser hacia el centro de tu cerebro, que es la fuente del ser individualizado. Yo no podré jamás ponderar demasiado el poder de esta afirmación. No hay límites para lo que puedes hacer con ella. Fue la que usó Jesús en sus más grandes pruebas.

Debes saber que cuando tú decretas algo constructivo, es Dios el que te está impulsando a actuar. Es lo más tonto del mundo preguntar: «¿Y tú has comprobado esto en tu propia experiencia?» porque cada individuo tiene que comprobarlo por él mismo, o no le significará nada hasta que él mismo haga la prueba.

El sentimiento lleva consigo cierta visión coexistente. Uno, a menudo siente la cosa con tal claridad que verdade­ramente la ve desde la posición interna.

A medida que entras en el estado ascendido, se manifies­tan simultáneamente el pensamiento, el sentimiento, la vi­sión y el color.

El sonido armonioso es tranquilo. Es por esto que la mú­sica más deleitosa es aquietante en sus efectos, mientras que la música ruidosa es enteramente opuesta.

 

CAPITULO III

 

Desde la radiación de la Gran Cintura Electrónica les proyecto estoy hoy; desde el corazón de la Ciu­dad de Oro[2] se proyectan los Rayos Gemelos so­bre los cuales están la palabra, la luz y el sonido.

El tiempo nos ha alcanzado rápidamente y debemos es­tar más despiertos respecto a los grandes cinturones electró­nicos que rodean toda la creación desde la Deidad hasta el individuo.

La cintura electrónica que rodea la Ciudad de Oro es im­penetrable mucho más que lo que podría ser un muro de acero de muchos pies de anchura. Así, en un grado menor, el individuo que tiene suficiente comprensión del principio activo de su Ser Divino, puede rodearse de un círculo o cin­tura electrónica, la cual él puede calificar de la manera que se le antoje, pero ¡ay de aquel individuo que la califique des­tructivamente! Si alguno tuviera la temeridad de hacerlo, se encontraría que este cinturón de fuerza electrónica encerra­ría su forma exterior y la consumiría; pero aquellos que construyen y califican con sabiduría, con el amor grande de Dios, y con poder constructivo, se encontrarán moviéndose en un mundo intocado por la ignorancia humana.

HA LLEGADO EL PERÍODO CÓSMICO EN QUE AQUELLOS QUE HAN LOGRADO CIERTO GRADO DE COMPRENSIÓN DEBEN CREAR, APLICAR Y USAR ESTE MARAVILLOSO CÍRCULO ELECTRÓNICO. Cada creación, que es acción autoconsciente, tiene este círculo de fuerza electrónica rodeándolo con toda naturalidad, pero hasta cierto grado su fuerza está descontrolada y, por consiguien­te, disipada.

Al crear conscientemente este gran anillo de fuerza elec­trónica pura, detienes toda filtración de tu esencia ilimitada y la mantienes en reserva para uso directo y consciente. Después de unos meses de esta actividad creadora y cons­ciente dentro de este anillo electrónico hay que tener mucho cuidado al dirigir esta fuerza. Que no sea en ninguna otra forma que la del Amor Divino.

En los principios de la individualización del hombre, él estaba naturalmente rodeado de este círculo mágico; pero a medida que su conciencia iba descendiendo se hacían rasga­duras en el gran círculo de fuerza, causando filtraciones, hasta que desapareció. El círculo no fue una creación cons­ciente  del hombre; era un círculo natural envolvente, por su

estado puro de conciencia.

Ahora los estudiantes de la Luz tienen que ponerse a la obra conscientemente, y sin titubeos crear este Círculo Elec­trónico en contorno a sí mismos, visualizándolo perfecto, sin quebraduras en su construcción. Así será posible cons­cientemente alcanzar más adentro en la Cintura Electrónica de la Divinidad, y allí recibir Sabiduría, Amor y Luz sin lí­mites, como también aprender la aplicación de leyes senci­llas por medio de las cuales, todo poder creador es posible. A pesar de que al estudiante le es recomendado mirar siem­pre, sin jamás olvidarlo, hacia su propio Ser Superior, crea­dor de su individualización, sin embargo, no se ha obtenido un solo logro en el cual no se haya dado la asistencia de aquellos más adelantados.

Como no hay sino un solo Dios, una sola Presencia y Su Actividad Todopoderosa, resulta que aquel más adelantado no es sino un poco más del Ser Divino en Acción. En este reconocimiento vas a comprender por qué es que puedes sentir «YO SOY aquí y YO SOY allá», puesto que no hay sino un solo Ser Divino en todas partes.

CUANDO EL ESTUDIANTE POR FIN COMPRENDA QUE LA ASCENDI­DA HUESTE DE MAESTROS NO ES OTRA COSA QUE SU PROPIA CON­CIENCIA MÁS ADELANTADA, ENTONCES VA A SENTIR LAS GRANDES PO­SIBILIDADES A SU ALCANCE, ASÍ SEA QUE SE DIRIJA A DIOS DIRECTA­MENTE, A UNO DE LOS ASCENDIDOS MAESTROS DE LUZ O A SU PRO­PIO «YO SOY». EN REALIDAD NO HAY DIFERENCIA, PORQUE TODOS SON UNO SOLO. Pero hasta que no se llega a este estado de conciencia sí hay diferencia, porque el individuo es casi se­guro que sentirá una división del Ser Único, cosa que no es posible sino en la ignorancia de la actividad externa mental.

Cuando el estudiante piensa en esa expresión, exterior, debe en todo momento recordar que es la actividad externa de la INTELIGENCIA ÚNICA, guardándose así él mismo contra la división —en su propia conciencia— de este mag­no y único poder Divino centrado en él.

De nuevo debo recordarte que este Gran Poder Ilimitado de Dios no puede introducirse en tu uso exterior sino por virtud de tu propia invitación. No hay sino una sola clase de invitación que pueda hacer que fluya, y es tu sentimiento profundo de amor y devoción.

Cuando uno haya generado el Círculo Electrónico en contorno a sí mismo, no hay otro poder que lo pueda pene­trar sino el Amor Divino. Y en cuanto a penetrar en el Ra­diante, Candente Círculo de la Deidad, es sólo TU Concien­cia de Amor Divino lo que puede penetrarlo, y a través del cual la Deidad retoma su Gran Derrame, el cual te llega a través de Mensajeros tan Trascendentes que sobrepasan en tal forma tu concepto actual, que no es posible transmitirte en palabras la Majestad del Amor, Sabiduría y Poder de es­tos Grandes Seres.

Permíteme recordarte de nuevo que aquel estudiante que «ose y calle» se encontrará elevado a la radiante trascenden­cia de esta ESFERA INTERNA. Y será por medio de su vi­sión y experiencia que logrará comprender esto que te estoy diciendo. El Alma que posee suficiente fuerza para vestirse de su armadura de Amor Divino y avanzar, no encontrará obstrucción alguna, pues no hay nada entre su presente con­ciencia y esa Esfera de Magna Trascendencia Interna que obstruya el acercamiento del Amor Divino.

Cuando tú hayas mirado y tocado dentro de este Círculo Interno, vas a comprender cuan imperfecta es la presente expresión del Amor Divino. Una vez que uno hace concien­cia de estas Grandes Esferas, a las cuales uno puede llegar, se encuentra sin temor alcanzando más y más profunda­mente la radiación interior de ese Gran Eje Inteligente del cual han procedido toda Creación y todos los mundos.

Hay entre ustedes almas fuertes y valientes, que com­prenderán esto y que pueden usarlo para gran bendición propia y de los demás. Hay también otros que comprende­rán que la Presencia que late en cada corazón es Dios, que la esencia que surge para vitalizar la forma exterior es Dios en Acción, que la actividad que hace circular la sangre por todo el cuerpo es Dios. Entonces, Amado Estudiante, pon atención a lo siguiente: ¿No ves tú qué gran error es hundir­se en la ignorancia del ser exterior y sentir dolor, molestias, perturbaciones, todo creado por la ignorancia y actividad de ese ser, cuando unos momentos de meditación te harán reali­zar que no puede haber sino una Presencia, una Inteligen­cia, un Poder que es Dios actuando en la mente y el cuerpo?

¿Ves tú ahora cuán sencilla, aunque poderosa, es esta Conciencia dentro de ti, que puede soltar el pleno reconoci­miento de la Grande y Pura Actividad de Dios a la mente y el cuerpo, y que permite que la maravillosa y trascendente Esencia llene cada célula hasta derramarse?

A mí me parece que tú no puedes menos que captar la sencillez de tu propio Ser Interno actuando en ti mismo. Vuélvete constantemente hacia Él. Ámalo, alábalo, ordéna­le que surja en cada célula del cuerpo, en cada necesidad de la actividad externa, en el hogar, con los negocios, etc. Cuando tu deseo se proyecte revestido en la Presencia, Po­der e Inteligencia de Dios, no puede fallar. Tiene que traer aquello que tú necesitas o deseas, ya que el deseo no es sino una actividad menor que un decreto y el decreto es el reconocimiento del deseo cumplido. Yo te aseguro que no debes jamás tener ningún temor respecto al uso de este gran Po­der.

Bien lo sabes tú sin que se te diga que si lo usas mal, ge­nerarás inarmonía. Si lo usas constructivamente, te traerá tales bendiciones que no puedes sino vivir alabando y dando gracias. Este Poder está esperando tu dirección consciente.

La persona que dijo un día bíblico: «¿Quién de vosotros puede con el pensamiento añadir un codo a la estatura?», ahogó la actividad y el progreso individual, ya que el pensa­miento y el sentimiento son el Poder Creador de Dios en Acción.

El uso incontrolado del pensamiento y el sentimiento han traído toda clase de discordias, enfermedades y moles­tias. Sin embargo, pocos son los que creen esto, y continúan creando caos en sus mundos con sus pensamientos y deseos desordenados cuando podrían, tan fácil como respirar, tor­nar a usar su pensamiento constructivo, y con el motivo del Amor, construirse un paraíso perfecto en un período de dos años.

Hasta la Ciencia ha comprobado que la forma exterior y el cuerpo interior se renuevan completamente en pocos me­ses; de manera, pues, que por medio de la aplicación de las leyes verdaderas del Ser ¡cuán fácil es causar la perfección del cuerpo exterior entero, y que cada órgano recobre su ac­tividad normal y perfecta en poco tiempo! Sería imposible que la inarmonía entrara en el pensamiento o en el cuerpo. Esta es la puerta abierta de Dios ante ti que ninguno puede cerrar sino tú; que nadie puede obstruir ni interferir. Usa valientemente tu dominio y poder Divino y sé libre.

No puedes mantener esta libertad perfecta sino por me­dio del conocimiento consciente y aplicado. Te voy a dar un secreto, que si fuera comprendido por el individuo iracundo o discordante lo arrancaría de esa actividad destructiva, aunque no fuera sino por un motivo puramente egoísta. La persona iracunda, condenadora, que envía pensamientos y palabras destructivas hacia otra, recibe de vuelta la cualidad negativa con que cargó sus sentimientos, palabras y pensa­mientos. En cambio, la otra, si está estabilizada en su poder Divino, recibe la energía que le haga falta, calificándola. Así el creador de discordias a través de su ira y condenación, se está destruyendo él mismo y a su mundo y asuntos.

He aquí un punto vital que deben comprender los estu­diantes. Cuando uno conscientemente busca alcanzar el Círculo Electrónico Interior de Dios, hace de su expresión y actividad exterior un canal incesante para el flujo de la Esencia pura que le viene de la Divinidad. Esto en sí, aun­que él se conserve completamente silencioso, es uno de los más grandes servicios, conocido por pocos seres que están conscientes de lo que significa para la humanidad.

Aquel que está tratando de alcanzar el interior del Círcu­lo Interior electrónico llega a ser un manantial continuo; y la propia radiación es una bendición para la raza humana.

Así, centuria tras centuria, han habido aquellos altruistas mensajeros de Dios a través de los cuales es derramada, para la bendición de los que no comprenden, la Presencia Eleva­dora de esa energía fluyente. Cuando se encuentran uno o más que puedan ser un canal para esta gran presencia acumulada, semeja los primeros goteritos de una filtración en una represa.

A medida que se mantiene firme la conciencia, y a medi­da que se aumenta la brecha en la represa, mayor volumen de agua pasa y, al final, toda obstrucción es eliminada y se proyecta íntegra la fuerza para ser utilizada.

Al contrario del agua estancada que se desborda, disi­pándose porque no tiene dirección, el Poder Divino, así sol­tado, va directamente al canal de conciencia más receptivo, y allí se amontona esperando la oportunidad de manifestar­se más y más.

Así, el estudiante de la Luz, aparte de su actividad en dispensar la Verdad, se convierte, como quien dice, en un pozo artesiano de cuyas profundidades fluye esta magna esencia de Dios.

LOS ESTUDIANTES DEBEN EN TODO MOMENTO RECORDAR QUE NO IMPORTA LO QUE HAYAN COMETIDO EN ERRORES. DIOS JAMÁS CRITI­CA NI CONDENA, SINO QUE EN CADA TROPIEZO DICE DULCE Y AMO­ROSAMENTE «LEVÁNTATE, HIJO, Y COMIENZA DE NUEVO, CONTINÚA ENSAYANDO HASTA QUE LOGRES LA VERDADERA VICTORIA Y LA LIBER­TAD DE TU DOMINIO DIVINO».

Siempre, cuando uno se hace consciente de haber come­tido un error, el primer acto debe ser invocar la Ley del Per­dón y pedir fuerza y sabiduría para no repetir el error una segunda vez. Dios, todo amor, tiene una infinita paciencia y no importa el número de nuestros errores siempre se puede decir «elévate y sube al Padre». Tal es el amor y la libertad en que los Hijos de Dios tienen el privilegio de actuar. No hay sino un solo proceso invencible, evolucionador y es a través del poder de generar conscientemente el Amor Divi­no. El Amor, siendo el eje de toda vida, cuanto más lo use­mos conscientemente, más fácil y rápidamente libraremos el magno Poder de Dios que, como una gran fuerza acumula­da, siempre está esperando una apertura para proyectarse por nuestra propia conciencia.

Por primera vez en muchas centurias, los faros o rayos de la Ciudad Dorada, situada en el Plano Etérico sobre el Desierto de Sahara, están puestos en operación activa sobre América y la Tierra toda. Puede que haya algunos indivi­duos que puedan ver estos Rayos sin saber lo que significan.

El hombre no puede seguir pensando que puede conti­nuar generando fuerzas destructivas y seguir sobreviviendo. Aquellos que pueden esparcir el conocimiento del Círculo Electrónico, ya no deben ser privados de sus beneficios. Que lo divulguen junto con la alerta.

Usa esta afirmación:

«YO SOY LA ACTIVIDAD CUMPLIDA Y EL PODER SOSTENEDOR DE TODA COSA CONSTRUCTIVA QUE YO DESEE».

Úsalo como un decreto general, porque el poder sostenedor está en todo lo que existe. «YO SOY» aquí y «YO SOY» allí, decretado en todo lo que quieras lograr, es un estupen­do decreto para usar la Única Actividad y para elevarse por encima de la conciencia de separación.

 

CAPITULO IV

 

EL FUEGO CREADOR que «YO SOY» es la Llama de Dios. Su Presencia Maestra está anclada en  el corazón de todos los hijos de Dios, aunque en algunos no es sino una chispa. Sin embargo, al tratarla correctamente, esa chispa puede convertirse en un gran Fuego Creador y una Llama Consumidora.

Esta Magna Presencia en sus actividades múltiples, es la actividad omnipresente que todos pueden usar sin limita­ción, solamente si pudieran quitar de su conciencia aquello que no es sino apariencia y que los ha atado a través de años sin fin.

Hoy, el Cetro de Poder y Autoridad está a la vista frente a cada estudiante que va adelantando. Al principio puede alcanzarlo mentalmente y tomar ese Cetro de Autoridad y usarlo; pero pronto se dará cuenta de que lo puede usar casi tangible y visiblemente.

No es una promesa vana que aquellos que buscan la luz recibirán este dominio. Cuando atravesamos un bosque sa­bemos que podemos regresar por el mismo sendero, pero la decisión es nuestra. Asimismo, después de centenares de años buscando poder y autoridad en lo exterior, encontra­mos que mañana habrá desaparecido, como si estuviera so­bre arena movediza.

Por la aceptación gozosa de tu dominio Divino puedes pisar firmemente la base segura de la Roca de la Verdad, que es Dios mismo, y de la cual ningún disturbio exterior puede jamás tocarla una vez que tú lo hayas aprendido por experiencia propia.

Los estudiantes de la Verdad se preguntan por qué vaci­lan ellos en su decisión de mantenerse firmemente asidos o anclados en la PRESENCIA DE DIOS, ya que esto repre­senta el dominio que andan buscando. No analizan la forma en que están actuando para indagar qué es lo que están ha­ciendo que les cause tal perturbación y duda; pero para aquellos que aprovechan la autoridad que les pertenece e in­vestigan profundamente en sus propias causas, les será muy fácil separar la cizaña de los granos de oro y sentirse pronto libres de la perturbación que les hace dudar de ellos mis­mos, y hasta de la PRESENCIA DE DIOS, que late en sus corazones.

Cuando los estudiantes tengan consigo mismos y con Dios, la PRESENCIA «YO SOY», la suficiente honradez para arrancar todo lo que esté causando ese disturbio inte­rior, sentirán esa Magna Luz, irradiación del Gran Ser Divi­no, y encontrarán que con poco esfuerzo e inteligencia se convierte en Poder. Fuerza y Seguridad asidos a esa Roca de la Verdad que es una de estas Grandes Joyas del Reino de Dios; y esta Luz deslumbradora los envolverá a la más leve invitación.

¡Oh estudiante de hoy! Manténte asido a esta Magna Pre­sencia que late en tu corazón, cuya vida fluye a través de tus venas, cuya energía se derrama en tu mente. Tú tienes libre albedrío y puedes calificarla y bendecirla para que te perfec­cione o te haga imperfecto. Recuerda siempre que por aque­llo de no invocar esta Magna Presencia te has encontrado creando inarmonías y desórdenes. TIENES QUE DARTE EL TIEM­PO SUFICIENTE PARA LOGRAR EL PLENO RECONOCIMIENTO A ESTE GRAN PODER Y ENTREGARLE TODA LA ACTIVIDAD DE TU VIDA.

NO TE IMPACIENTES PORQUE LAS COSAS NO SE COMPONGAN TAN RÁPIDAMENTE COMO A TI TE GUSTARÍA. ELLAS FUNCIONAN DE ACUER­DO CON LA VELOCIDAD DE TU PROPIA ACEPTACIÓN Y LA INTENSIDAD DE TUS SENTIMIENTOS.

Esta gran energía que surge a través de tu cuerpo y men­te, es la pura energía electrónica de Dios, la Gran Presencia «YO SOY». Si tus pensamientos son mantenidos gozosa­mente en tu ser divino, como origen de tu ser y tu vida, esa energía pura electrónica actuará sin cesar, e incontaminada, por calificación discordante humana.

Pero si tú permites, consciente o inconscientemente, que tu pensamiento comience a infestarse con la discordia que a menudo lo rodea, tú mismo le cambias el color y la calidad de esta energía radiante y pura.

Ella está obligada a actuar, y tú eres el que dicta cómo ha de comportarse hacia ti. No creas jamás que tú puedes escapar de este hecho sencillo. Es una Ley inmutable y nin­gún ser humano puede cambiarla. Los estudiantes tienen que comprender y mantener esta actitud si desean hacer progresos continuos.

Yo les digo amados míos, que por más que duden, te­man y se rebelen ante la autocorrección, ella es la puerta abierta a su propia gran iluminación y libertad de toda la li­mitación humana exterior.

Hay muchos estudiantes que cuando llegan a un cierto grado de comprensión, los resultados de sus actividades pu­rificadoras les son revelados y enfrentándose a los muchos errores cometidos y que hay que corregir, se desconsuelan criticándose y condenándose ellos mismos y a Dios. Este es otro gran error. Todo aquello que les es revelado para ser corregido, debe alegrarles grandemente, puesto que es una oportunidad para adelantar corrigiéndose errores que antes estaban ocultos. Conociendo que Dios es el poder de pensar, saben que tienen dentro el poder de corregirse y deben po­ner manos a la obra.

La vida de Dios que les late en el pecho es prueba sufi­ciente de que poseen la inteligencia y el Poder de Dios con que disolver y consumir todos los errores y creaciones dis­cordantes que han fabricado en su contorno, consciente o inconscientemente, y pueden decirles a estas creaciones in­deseables:

«YO SOY LA MAGNA LLAMA CONSUMIDORA QUE AHORA Y PARA SIEMPRE DISUELVE TODO ERROR PASADO Y PRESENTE, SU CAUSA Y SU NÚCLEO Y TODA CREACIÓN INDESEABLE, POR LO CUAL MI SER EXTERNO SEA RESPONSABLE».

Es extraño, pero parece que los estudiantes tienen difi­cultades para anclarse en el reconocimiento del poder ilimi­tado que manejan cuando pronuncian «YO SOY», cuando hasta el intelecto, que es sólo la actividad externa, sabe esto. Los estudiantes deben intensificarlo con todo su empeño, sintiendo intensamente la verdad de ello, y entonces encon­trarán gran rapidez y poder adicional al usarlo. Yo te digo, amado estudiante, que ha llegado el momento en que pue­das usar este poder con gran autoridad para desatarte de las cadenas de limitación que te han aprisionado por tanto tiempo.

Ponte con determinación a ordenar tu casa. Si fueras a albergar un huésped distinguido, no dudo que pasarías días trabajando con ahínco, puliendo y preparando todo para re­cibirlo. ¡Cuánto más importante es el preparar para este gran principio de amor y paz, el principio del Fuego Consu­midor que habita dentro de ti y controla el elemento fuego!

Cuando uno piensa en Oromasis, príncipe del elemento Fuego, está pensando en la llama del fuego creador y está invocando su ayuda en el avivamiento de este poder crea­dor, lo cual trae resultados inimaginables.

Cuando tú hablas en el Nombre, Poder y Autoridad del Gran «YO SOY», estás soltando energías sin límites para que se cumplan tus deseos. ¿Por qué, entonces, seguir per­mitiendo que la duda y el temor te acosen cuando «YO SOY» es la puerta abierta de la opulencia de Dios, esperando para derramarse en salud, bendiciones y prosperidad? Atrévete a ser, a sentir y a utilizar esta Magna Autoridad, Dios en cada uno.

¡Amado estudiante! ¿No te das cuenta de que puedes ma­nifestar la perfección en unos minutos o en unas pocas ho­ras, tomando la determinación de afirmar con suficiente in­tensidad.

«YO SOY LA INMENSA ENERGÍA ELECTRÓNICA QUE FLUYE, QUE RENUEVA, QUE LLENA CADA CÉLULA DE MI MENTE Y MI CUERPO YA, EN ESTE MISMO MOMENTO?». ¿No ves tú que a po­cos minutos u horas puedes disipar cualquier disturbio de mente o cuerpo y permitir que esa pura Magna Energía haga su labor sin influencia, sin ser afectada o colorida por elemento alguno de tu propio pensamiento? Si tú puedes re­novar un nervio, un órgano, construir cualquier miembro de tu cuerpo a su original perfección, casi inmediatamente, ¿por qué no sentirlo y utilizarlo? Y a medida que experi­mentes los resultados admirables, asombrosos, tu fe y con­fianza saltarán a efectuar su perfecta actividad y tu mente adquirirá toda la confianza necesaria en esta gran Presencia y Poder y su uso Omnipresente e ilimitado[3].

Cuando parezca haber una falla de energía, plántate ale­gre y seguro con determinación, y declara:

«YO SOY LA MAGNA PRESENCIA DE ESTA ENERGÍA ALERTA Y RADIANTE QUE SURGE A TRAVÉS DE MI MENTE Y MI CUERPO, DISOLVIENDO TODO LO QUE SEA DIFERENTE A ELLA MISMA. YO ME PLANTO PARA SIEMPRE EN ESTA ALERTA Y RADIANTE ENERGÍA Y GOZO PARA SIEMPRE».

Tú puedes pasar esta energía pura por tu mente y tu cuerpo así como paso yo mi mano por tu frente. En mi me­moria no existe un momento en que haya habido tanta asis­tencia al alcance del estudiante de la luz y tú debes aprovecharlo con intenso gozo.

Al principio, si no sientes ninguna fuerza electrónica pa­sar a través de ti, de ninguna manera creas que no has reci­bido esta gran energía, ya que tú la has ordenado con la au­toridad de Dios «YO SOY», a que fluya por tu mente y tu cuerpo.

Lo mismo se puede hacer por los negocios o asuntos que no estén manifestando todo el orden y armonía que se desee. Puedes ponerte de pie (porque esto te hace sentir la autori­dad) e invocar a tu gran presencia «YO SOY» y mandarla al mundo de tus negocios. Ordénale que consuma todo lo que no sea igual a ella misma y que lo reemplace con la perfec­ción de Dios que «YO SOY». Ordénale que se mantenga a sí misma, que manifieste su autoridad incesante y que lim­pie tu mundo de toda cosa discordante. Y terminas decla­rando:

«YO SOY LA SUPREMA AUTORIDAD, DIOS EN ACCIÓN».

No es necesario ponerse tenso ni tampoco permitir que el cuerpo se ponga tenso, sólo debemos subir en la suprema­cía y dignidad de nuestra autoridad divina y limpiar todo lo que necesite ser limpio. Al hacer esto, no es necesario ha­blar con voz fuerte, sino con voz baja, pero con tono de Maestría.

Ponte de pie en tu cuarto y declara:

«YO SOY DUEÑO DE MI PROPIO MUNDO. YO SOY LA VICTORIOSA INTELIGENCIA QUE LO GOBIERNA. YO ORDENO A ESTA GRAN RADIANTE E INTELIGENTE ENERGÍA DE DIOS QUE ENTRE A MI MUNDO, LE ORDENO QUE ME TRAIGA LA OPULENCIA DE DIOS, HECHA VISIBLE A MIS MANOS Y PARA MI USO. LE ORDENO QUE CREE TODA LA PERFECCIÓN. YO NO SOY YA MÁS EL NIÑO EN CRISTO, SINO LA PRESENCIA MAESTRA QUE HA ALCANZADO SU PLENA ESTATURA. YO HABLO Y ORDENO CON AUTORIDAD».

Se pueden disolver los errores cometidos y recrear inme­diatamente la perfección que se desea. Saber que es autosostenida, siempre que no se mezcle con actividades destructi­vas del pensamiento y el sentimiento.

Yo deseo mucho que tú sientas que ERES LA ÚNICA AUTORI­DAD EN TU MUNDO. No temas jamás que al perfeccionar tu mundo vas a desfigurar el mundo de otro o de otros mien­tras tú no tengas intención de dañar a alguien. Tampoco im­porta lo que digan los demás, o cuánto intenten ellos inte­rrumpirte con sus dudas, temores y limitaciones. Tú eres la suprema autoridad en tu mundo y todo lo que tienes que hacer es decir, cuando te acosen esas condiciones:

«YO SOY EL GRAN CIRCULO MÁGICO DE PROTECCIÓN ALREDEDOR MÍO QUE ES INVENCIBLE, QUE REPELE TODO ELEMENTO DISCORDANTE QUE INTENTA ENTRAR A MOLESTARME. YO SOY LA PERFECCIÓN DE MI MUNDO Y ÉSTA ES AUTOSOSTENIDA».

¡Oh amado! Ya no es necesario vacilar, inquirir y pre­guntar acerca de que «YO SOY la Autoridad». Anda, atré­vete, usa esta autoridad de Dios que se expresa en el «YO SOY» de todo cuanto existe. Porque tú has estado deseando la Presencia de los grandes Seres Ascendidos. Pues decreta:

«YO SOY LA PRESENCIA VISIBLE DE AQUELLOS LLAMADOS ASCEN­DIDOS MAESTROS QUE DESEO VER APARECER AQUÍ ANTE MI Y CUYA ASISTENCIA INVOCO».

Ha llegado el punto en que puedes descargar toda discor­dia de tu mente. Llena tu mente con esta esencia electrónica pura y ninguna discordia podrá entrar mientras tú la man­tengas llena con esta Presencia. Te repito que tú eres la au­toridad en tu mundo y si tu pensamiento está lleno de esta Esencia, no puede tocarlo siquiera ninguna discordia. Va­mos a tomar esta autoridad y la vamos a usar, vamos a lim­piar toda discordia y vamos a declarar sin vacilación alguna:

«YO SOY LA SUPREMACÍA DEL HOMBRE». A DONDE QUIERA QUE YO ME DIRIJA. “YO SOY” DIOS EN ACCIÓN».

CAPITULO V

 

 La gran necesidad de hoy es la curación de las  Naciones y los individuos. Así como se ayuda al  individuo derramando en él la energía electrónica a través de su mente y su cuerpo y por medio de su «YO SOY», llenando cada célula, así, en un grado mayor de ex­pansión, se puede tratar a una Nación. Una Nación es un gran cuerpo de individuos y de creaciones de la naturaleza. Tenemos el mismo poder para efectuar esto, siendo como lo somos, la presencia de Dios Individualizado. Sabemos, pues, que «YO SOY» está presente en todas partes, y cuando la conciencia se apodere de esta expansión, la energía se lanza a actuar en todas partes, tanto en las células del cuerpo mundial como en las células individuales. Debemos darnos cuenta de que la Presencia Activa de Dios Todopoderoso está presente en todas partes, que no hay la más diminuta porción en que esté ausente, que esta presencia activa liga a toda la creación humana y consume al instante todo lo inarmonioso o indeseable, y que lo único que la detiene es el li­bre albedrío del individuo a través de su ignorancia y su propia creencia.

A través del «YO SOY» la Divina Sabiduría actúa repe­liendo todo lo que no deba entrar en el sistema. La Omnipresente Sabiduría, a través de nuestra acción consciente, siempre nos está insinuando el no aceptar nada de aquello que en nuestros sentimientos, pensamientos o alimentos pu­diera perturbar nuestra actividad armoniosa.

Las corrientes de energía cósmica pura están siempre fluyendo por todas partes como los rayos de un faro. Nues­tras actividades exteriores siempre deben estar receptivas a estas corrientes de vida que son energía cósmica pura y que siempre están fluyendo en la atmósfera de la tierra.

Es verdad que donde las condiciones son demasiado den­sas para que esta energía las penetre, ella las rodea por enci­ma y por debajo y sigue su camino. Desde el año 1932, cada individuo camina dentro de grandes corrientes sanadoras. Por el poder de Ciclópea (Vista), la estrella secreta de amor, y los rayos provenientes de la Ciudad Dorada, las tremendas corrientes sanadoras son dirigidas conscientemente a través de la atmósfera de la tierra. Estas, como comprenderás, son la Energía de Dios en Acción y naturalmente autosostenida. La conciencia individual de esta Presencia te permitirá con­tactar estos rayos en cualquier momento.

A los estudiantes que posean un sentido de patriotismo y que deseen ayudar a su propia Nación, les diré que estas co­rrientes sanadoras llegan no sólo a individuos, sino a condi­ciones, ambientes y lugares oficiales, como una llama inteli­gente y que en la actualidad están haciendo una labor de protección y elevación para los hijos de la tierra, como ja­más anteriormente, desde la creación de este planeta; y que mientras más personas se dan cuenta de esta operación, me­jores serán en el papel de mensajeros y asistentes en este tra­bajo extraordinario.

Hay una influencia siniestra con la cual nos estamos en­frentando en la actividad terrena; es una fuerza mental que respalda las guerras y se manifiesta conscientemente. Los que deseen trabajar para disolver esta situación deben medi­tar la idea siguiente hasta que capten el pleno significado que encierra: Deben saber que si ellos dirigen esta energía electrónica a través de la tierra, ella irá directamente y sin interrupción al sitio indicado y verá obrar la energía en for­ma insospechada.

Hay individuos que siendo muy bondadosos y dedicados, se dan cuenta de pronto de que tienen que abandonar cier­tos alimentos y ciertas actividades, lo que les produce una especie de shock. Yo les diré que la Divina Inteligencia den­tro de cada uno les hará que dejen con naturalidad las cosas que no estén de acuerdo con la Gran Presencia, a cada paso y cuando sea necesario. Para que un individuo se abstenga de algo conscientemente, tiene que sentir que hay algo más fuerte que merezca anclarse en ello. A medida que los estu­diantes se hacen conscientes de esto, les viene la fuerza y la confianza para dar el paso.

Aquéllos que vienen a tu casa merecen la protección di­vina que a ti te gusta darles. Yo sugiero que una vez por día cargues la atmósfera de tu casa con pura energía electrónica, o sea, con la Presencia de Dios, para que no entren en tu casa ni comida ni presencias indeseables. Envuelve a tus vi­sitas en el manto electrónico de la Presencia «YO SOY», pero no fuerces estas cosas en personas que no las hayan pe­dido.

Cuando tú dices «YO SOY», reconoces el poder que des­truye toda barrera y oposición. El ser humano es como un león muerto de hambre en la selva. Rompería cualquier cosa para obtener la comida. La conciencia rompería en pe­dazos a su mejor amigo para salirse con las suyas.

En todo elemento astral hay el elemento del deseo hu­mano. A menos que la mente se cierre completamente al mundo astral, se encontrará uno constantemente interrum­pido en toda buena decisión, porque se le habrá dejado la puerta abierta a una fuerza mucho más sutil, que toda fuer­za que haya en el mundo físico. MUCHOS PIENSAN QUE HAY FUERZAS BUENAS EN EL MUNDO ASTRAL; YO TE DIGO QUE NINGUNA FUERZA QUE VENGA DEL ASTRAL ES JAMÁS BUENA. Cualquier fuer­za buena que parezca venir de allí, ha fabricado su propio túnel para poder pasar.

En primer lugar, ¿qué forma el mundo astral? No hay sino un solo lugar donde se pueda albergar una creación in­deseable humana, y es en el próximo escalón de actividad humana, EL REINO ASTRAL. Este plano de actividad as­tral contiene todas las formas indeseables acumuladas a tra­vés de los siglos. De manera que es fácil ver que nada bueno puede salir de contacto alguno con el plano astral. No con­tiene absolutamente nada del Cristo.

Algunos tienen una confusión que denominan «La Es­trella Astral», pero eso está errado. Se llama en realidad «La Estrella Astrea». Este es un Ser Cósmico de la Cuarta Esfe­ra, y cuyo trabajo es el de consumir todo lo más posible de lo que pertenezca al Reino Astral, como también el de lla­mar la atención de individuos atraídos al Plano Astral. Este gran Ser, al fin y al cabo, aclara la comprensión de estos in­dividuos y disuelve sus deseos de mantener algún contacto con ese reino infeliz. No hay niños en el Plano Astral. El hogar de los niños que dejan la tierra es el Plano Etérico. La gente encarnada, cuando está dormida, se encuentra en la misma esfera que los desencarnados.

La Presencia «YO SOY» posee una conciencia autosostenedora de tal magnitud, que si uno sale con ella al dormir­se, se pueden alcanzar alturas increíbles. Si tú tienes con­ciencia de tu «YO SOY» en tu conciencia exterior, y te lle­vas esta conciencia cuando entres a otros planos, es una pre­sencia sostenedora increíble.

Hay un momento en la experiencia de nuestra vida en la cual tenemos necesidad del uso y reconocimiento consciente de la frase: «YO SOY la Presencia de Dios en Acción». Cuando tú tengas esa conciencia y la lleves voluntariamente a través del velo del sueño, tu alma fuera del cuerpo actúa con poderes ilimitados.

Suponiendo que en el estado de vigilia tengas necesidad de algo, antes de dormirte puedes muy bien expresar lo si­guiente: A TRAVÉS DEL MAGNO PODER, E INTELIGENCIA QUE “YO SOY”, MIENTRAS MI CUERPO DUERME, HAGO EL CONTACTO NECE­SARIO QUE ME CUMPLIRÁ ABUNDANTEMENTE ESTE REQUERI­MIENTO, NO IMPORTA CUÁL SEA.

Debes conocer que esta actividad autosostenida no pue­de fallar en absoluto, y que es una forma grandiosa de poner en movimiento a la Presencia «YO SOY», ya que cualquier cosa que el «YO SOY» ordene mientras el cuerpo duerma tiene que ser obedecido. Yo conocí un caso en que había ne­cesidad de protección. El que la usó tenía cierta conciencia de la Presencia. El individuo cayó por un barranco, pero la Presencia «YO SOY» al instante construyó una forma que atrapó al individuo y lo puso a salvo antes que la caída con­tinuara.

CUANDO SE TIENE CONCIENCIA ESPIRITUAL Y SE VA A CUALQUIER AMBIENTE DONDE EXISTA PELIGRO, DEBE HACERSE UN TRATAMIENTO RÁPIDO PARA SU PROPIA PROTECCIÓN, ya que mientras uno no haya ascendido, el cuerpo tiene tendencia de contactar el pensamiento exterior de la humanidad. Si el estudiante sube una montaña, debe hacer un trabajo protector, consistente en afirmaciones protectoras. Si mantiene siempre esa labor protectora puede muy bien evitar la destrucción de terceros. Ejemplo: «Dios es el Poder Omnipotente protegiendo y diri­giendo este avión (barco, tren o carro), de manera que se mueva en una zona absolutamente a salvo».

En el camino tienes que estar en acción consciente todo el tiempo. Habrá quienes piensen que esto significa temor, pero no es así; por el contrario, es el reconocimiento del Po­der Protector Omnipresente.

Dios todo lo ve y todo lo conoce. Él mira hacia adelante y evitará contactos indeseables. Cuando tú digas: «Dios está manejando este vehículo» la vista divina va delante mirando cuadras y kilómetros y vendrá el impulso de salir a vías libres de interrupciones de tráfico. Nuestro paso será sin obs­trucción de ninguna clase porque es Dios quien está mane­jando el vehículo.

Hay dos motivos que causan accidentes en los estudian­tes. El primero, que enfadándose, dejan abierta su aura y la puerta astral. Segundo, que se olvidan de hacer el trabajito protector. Cada vez que hacemos algo con actitud positiva y dinámica, el exterior va adquiriendo más confianza, más fe y no puede fallar.

Otra forma de protegerse es la de proyectar el cinturón electrónico en contorno nuestro o de terceros, diciendo:

«YO SOY EL CINTURÓN O EL ANILLO O EL CÍRCULO PROTECTOR ALRE­DEDOR MÍO» (O DE FULANO). Ese cinturón electrónico se forma al instante y es impenetrable e invulnerable a toda cosa ne­gativa. Date cuenta que cuando tú dices «YO SOY», lo que quiera que tú ordenes es Todopoderoso e instantáneamente cumplido. No puedes usar la presencia «YO SOY» sin que logres actividad instantánea.

Repite a menudo: «YO SOY LA INTELIGENCIA PROTECTORA OMNIPRESENTE Y OMNIPOTENTE QUE GOBIERNA ESTA MENTE Y ESTE CUERPO». Esto es instantáneamente cumplido y en acción porque has dicho «YO SOY». El «YO SOY» que está en to­das partes presente está en ese punto haciendo el trabajo en ese momento. Esta es la forma como pones en acción la Todopoderosa presencia «YO SOY», por los medios más directos. Ella es TODO EN TODOS. Y recuérdale a tu con­ciencia exterior que cuando tú dices «YO SOY» has puesto en función todos los atributos de la Divinidad: Estás ya en un punto en que debes ver actividad instantánea. Cuando tú dices «YO SOY», en cualquier condición, significa que se está efectuando una acción instantánea por el poder más grande del Universo. En el mismo momento en que te haces consciente de que el «YO SOY» es la plena actividad de Dios, y que contiene todos los atributos de Dios, entras en pleno uso de ese magno poder.

Di a menudo: «YO SOY LA PRESENCIA QUE PRODUCE ESTE HOGAR MAESTRO». Cuando tú dices: «YO SOY LA ASCENSIÓN DE ESTE CUERPO FÍSICO AHORA», has aceptado y entrado en esa acción en el mismo instante. Cuando estás luchando por ad­quirir luz en acción ilimitada, estás esforzándote por lograr la cosa más grande que existe en el mundo. Llena tu mundo con la presencia «YO SOY» y cuando lo hagas, siente que lo estás haciendo conscientemente.

Si tú dices en conciencia «YO SOY LA PERFECTA ACTIVIDAD DE CADA ÓRGANO Y CÉLULA DE MI CUERPO», tiene que manifes­tarse. Sólo tienes que estar consciente de esto y se hará. Usa a menudo «YO SOY LA PERFECTA SALUD MANIFESTADA AHORA, EN CADA ÓRGANO DE MI CUERPO». Pon tu confianza en tu «YO SOY», en vez de ponerla en una medicina exterior. No pue­des decir, por ejemplo: «YO SOY la perfecta actividad inte­ligente en este cuerpo» y al mismo tiempo estar pensando en que vas a tener que tomar una medicina.

Para limpiar la mente di: « YO SOY la Inteligencia per­fecta activa en este cerebro» Para los ojos y los oídos di:

«YO SOY LA PERFECTA VISIÓN MIRANDO A TRAVÉS DE ESTOS OJOS»; «YO SOY LA PERFECTA AUDICIÓN OYENDO A TRAVÉS DE ESTOS OÍ­DOS». Ponte a hacer estos tratamientos con empeño y no puedes fallar. Tienes las riendas; úsalas y evita toda palabra que recuerde la condición limitada anterior. Cuando estés consciente del «YO SOY», no te importa lo que haga nadie en este mundo; y no debe preocuparte otra cosa que tu pro­pio mundo, ya que tú has realizado que el «YO SOY» está en todo.

Para cuadrar el círculo usa la actividad «YO SOY». No hagas caso a lo que diga nadie. Sólo di, específicamente, lo que tú quieras producir. Repite, repite, repite: «YO SOY LA ÚNICA PRESENCIA ACTUANDO EN ESTO, YO SOY LA ÚNICA PRE­SENCIA ACTUANDO EN MI MUNDO».

Para encontrar cosas perdidas: « YO SOY LA INTELIGENCIA Y EL OJO TODO AVIZOR QUE ENCUENTRA TODO». Te va a asombrar la sensación que te va creciendo por dentro cuando tú no tengas que mirar a ninguna otra cosa sino a tu amado y magno «YO SOY».

Borra de tu mente todo menos la operación consciente de «YO SOY», pues es el más alto poder. Lograrás la idea de que todos estos aparentes milagros se producen con faci­lidad.

Suponiendo que tú quieres iluminar una habitación, di:

«YO SOY LA ILUMINACIÓN DE ESTE CUARTO». Entonces actúa sobre los electrones del cuarto, ya que iluminar la atmósfera de un cuarto es tan fácil como levantar la mano. Tu capaci­dad para iluminar un cuarto es tan adecuada como el lo­grarlo a través de una lámpara eléctrica. Tú puedes tan fá­cilmente conducir la corriente eléctrica universal a través de ti, como la electricidad corriente es conducida a través de los cables. Para hacer visible la iluminación que está dentro de tu propio cuerpo, o sea, para irradiarla visiblemente, di:

«YO SOY LA ILUMINACIÓN VISIBLE A TRAVÉS DE ESTE CUERPO AHORA». Dentro de ti hay un punto focal.

El «YO SOY» que está en ti creó todo en el Universo. Cuando tú entres en la confianza de tu «YO SOY», Él bo­rrara toda obstrucción. Usa a menudo: «YO SOY EL PODER Y LA PRESENCIA CONSUMIDORA DE TODO TEMOR, DUDA Y CONFUSIÓN QUE PUEDA HABER EN MI MENTE EXTERIOR, SOBRE LA INVENCIBLE ACTIVIDAD DEL YO SOY». Continúa este ejercicio y siempre sabrás instantáneamente lo que debes hacer.

La conciencia del individuo encubre la forma con los conceptos pertenecientes a Él y cuando éstos son agrupados alrededor del individuo que ha generado cierta energía, no le impone a éste otras condiciones que las de su propio mundo.

Cada vez que te sientas gozoso y lleno de impulso apro­véchalo, úsalo y decreta.

 

CAPITULO VI

 

Constantemente recuérdale a la conciencia exterior que cuando tú dices «YO SOY», pensan­do en el poder infinito de Dios, has puesto en fun­ción ese poder para cumplir con éxito la idea que tienes en conciencia.

Los estudiantes sinceros no deben olvidar esto por un solo momento, hasta que la verdad se radique y actúe auto­máticamente. Verán, pues, qué ridículo es decir «estoy en­fermo, estoy económicamente restringido», cuando parezca faltar cualquier cosa.

Yo te digo que es imposible que seas afectado si te man­tienes en la idea anterior. Úsala. Cuando tienes catarro, no necesitas que se te diga que debes usar un pañuelo. Enton­ces, ¿por qué necesitas que se te recuerde que la actividad exterior no tiene sino sólo un poder que le permite moverse, y que es la presencia «YO SOY» Dios en ti? Lo malo de los estudiantes sinceros, es que no meditan lo suficiente a me­nudo sobre esta verdad, para que su Maravillosa Presencia entre en actividad.

Por ejemplo, si tú dices «YO SOY LA MAJESTUOSA Y VIC­TORIOSA PRESENCIA QUE LLENA TODOS LOS CARGOS OFICIALES» te da­rás cuenta cuán bendecido serás por hacerlo.

Cuida tus contactos exteriores constantemente para que no aceptes en ignorancia la apariencia de cosas, o el temor de aquellos que se llaman financistas. Dios gobierna tu mundo, tu hogar, tus negocios y eso es todo lo que te con­cierne.

No creas jamás que estás dejando que la imaginación se desborde porque sientes la cercanía de la Gran Presencia In­dividualizada. Regocíjate, cree en esa Gran Presencia que mantiene en ti todo lo que tú puedas desear o usar. Tú no dependes de cosas exteriores. Con esta feliz entrada a este Magno Poder y Presencia que contiene todo, ¿no ves tú que si todo se acabara, tú siempre estarías provisto? Yo quiero que sientas, que aceptes gozoso y que con todo tu ser conoz­cas que el poder de precipitación no es un mito; es real. Los que entren en este sentimiento con suficiente profundidad tendrán la precipitación de todo lo que desean.

Hay niños que han sido castigados por ver seres angéli­cos y por manifestar que tienen una percepción interior. Son los padres de esos niños los que deberían ser castigados por atreverse a interferir en el don divino de la libertad del niño. Si los grandes vivieran más en el imaginar consciente y en la aceptación de la Gran Presencia, cuya existencia duda la humanidad, sentirían esa presencia elevándolos y dándoles su inteligencia.

¡Mi amado!, si de pronto sientes que necesitas FUERZA O VALOR, expresa:

«YO ESTOY AQUÍ SURGIENDO Y SUPLIENDO INSTANTÁNEAMENTE».

Si tú necesitas ARMONÍA, de mente o cuerpo:

«YO ESTOY ALLÍ SUPLIÉNDOTE INSTANTÁNEAMENTE Y NO NECESITAS ESPERAR».

No le des un pensamiento al mundo o a los individuos que no comprenden estas cosas. Continúa regocijado en la presencia activa, visible, de lo que tú desees manifestar y ver precipitado en tu vida y tu uso: «YO SOY LA PRESENCIA AC­TIVA Y VISIBLE DE ESTO QUE YO DESEO, YA MANIFESTADO».

Nuestro sentido común debe decirnos que a menos que nosotros esperemos, aceptemos y gocemos ya aquello que deseamos, ¿cómo lo vamos a lograr? El pobre e insignifican­te ser exterior se pavonea diciendo:

«YO SOY DEMASIADO IMPORTANTE PARA PONER ATENCIÓN A SEMEJANTES CUENTOS DE HA­DAS». Pues permíteme informarte que algún día los indivi­duos que hablan así van a ponerse muy contentos con estos cuentos de hadas y llenarán su mente con esas ideas para verlas surgir.

En cada contacto con el mundo exterior de los negocios y cada vez que haya una condición negativa que aparente tocar tu mundo, instantáneamente toma esta determinación:

«YO SOY LA PRECIPITACIÓN Y LA PRESENCIA VISIBLE DE CUAL­QUIER COSA QUE YO DESEE Y NO HAY HOMBRE NI COSA QUE PUEDA INTERFERIR EN ELLO».

Cuando yo hablo de precipitación, no sólo me refiero a la apertura de los canales invisibles, sino a cualquier canal, ya que todo es precipitación, lo creado y lo no creado aún, y no hay sino una pequeña diferencia de actividad.

Cuando yo reconozco quien «YO SOY», he entrado en el gran silencio donde está la más grande actividad de Dios. Este reconocimiento debe traer grandes revelaciones al indi­viduo si él acepta esto gozosamente.

En tu experiencia exterior, la práctica de cualquier acti­vidad desarrolla más y más tu eficacia, ¿no es así? Si uno puede aplicar esto a una actividad exterior, ¿no ves tú cuán­to más importante lo es para una actividad interior? Cuanto más lo uses mayor poder manifestarás. Sabes tú que puedes hacerlo con las cosas espirituales, de manera más grande y rápida que con lo exterior, ya que en el espíritu el poder ac­túa instantáneamente. No hay espera cuando el «YO SOY» actúa.

El hecho de que la musculatura se desarrolla con el ejer­cicio, te debe hacer comprender que el mismo esfuerzo por el poder interno, naturalmente tiene que producir muchos mayores resultados. Por ejemplo, los hombres creen que tienen que hacer ejercicios físicos para desarrollar los múscu­los. Pues yo he hecho muchas veces que mis estudiantes de­sarrollen un bello y simétrico cuerpo con músculos podero­sos sin haber hecho un solo ejercicio físico. En todo desarro­llo, tanto del exterior como del interior, la primera parte del ejercicio es mental. Debemos saber que no hay sino un solo poder y energía y que viene de la presencia «YO SOY» en cada uno. Por consiguiente, el ejercicio de tus facultades in­teriores es llamado mental; pero yo te digo que es Dios en acción, porque tú no puedes formar un solo pensamiento sin la inteligencia y la energía de Dios para lograrlo. Por lo tanto tu actividad mental es la energía de Dios en acción. Ahora verás, pues, cuan fácil y posible es producir un cuer­po físico, fuerte y simétrico, sin hacer ejercicios físicos para lograrlo.

La mayoría de los hombres científicos, médicos o profe­sores de cultura física, negarán esto; pero yo les aseguro que es solamente que no se han penetrado profundamente res­pecto a la energía o el poder que está actuando, pues ningu­na actividad puede tener lugar si no es por el uso de esta energía y poder interior. La gente permite que le entren du­das y temores con respecto a los conocimientos de estas grandes facultades que son libres y para el uso de quien las quiere utilizar en cualquier momento. Lo que pasa es que se encuentran sumergidas como un corcho mantenido debajo del agua, el cual, apenas se le suelta, salta a la superficie. Yo te aseguro que es lamentable que los estudiantes sinceros pasen tantos años esforzándose, ensayando y dejando el uso de estas facultades, y luego, porque no las ven operar inme­diatamente, se dejan caer de nuevo en un estado de inactivi­dad hasta que algo los vuelve a animar, para recaer de nue­vo.

El reconocimiento persistente y determinado de esta Pre­sencia «YO SOY» te llevará al logro absolutamente cierto, a menos que tú lo abandones.

Yo veo en este momento a un buen número de indivi­duos que con un poquito de incentivo y la descripción sen­cilla de estas prácticas, saltarán a la libertad, especialmente aquellos que reciben la instrucción verbal junto con la ra­diación que la acompaña.

¿No es desastroso que los hijos e hijas de Dios se some­tan a las limitaciones cuando con un esfuerzo persistente y determinado abrirían la puerta y entrarían en esta gran cá­mara interior llena de luz, joyas, oro y substancia de todos los alimentos del universo? Y luego con esta verdad plena frente a ellos, estos individuos vacilan aún por la imposibili­dad de creer que pueden dar el paso, tomar este cetro y ser libres.

Amado, de nuevo te digo: canta la gran melodía de la Presencia Conquistadora del «YO SOY». Canta en tu cora­zón continuamente, siéntela con toda tu habilidad, agárrate fuertemente a esa determinación. El conocimiento y el sen­dero de esa maestría, se te abrirá y se te manifestará la liber­tad eterna. Simplemente continúa recordándote que ya has traspasado el velo.

CUALQUIER MAESTRÍA QUE EL INDIVIDUO HAYA ADQUIRIDO SO­BRE SUS ASUNTOS Y SU MUNDO ES, Y SIEMPRE DEBE SER, UN RETIRO SAGRADO, UN SANTUARIO INTERIOR, EN DONDE NINGÚN OTRO INDIVI­DUO INQUISIDOR PUEDA ENTRAR. NADIE PUEDE LOGRAR LA MAESTRÍA PRETENDIENDO ENCONTRAR ESA MAESTRÍA EN OTROS.

BUSCAR, ENCONTRAR Y APLICAR LA LEY DEL PROPIO SER ES EL CAMINO SEGURO HACIA LA MAESTRÍA, Y ÚNICAMENTE CUANDO EL INDIVIDUO LA HA LOGRADO ES QUE PUEDE COMPRENDER REALMENTE LO QUE ES LA VERDADERA MAESTRÍA. NO HAY SINO UN DOMINIO QUE BUSCAR Y ES EL DOMINIO SOBRE EL PROPIO SER EXTERIOR.

Puedes marchar al lado de un Maestro durante años y no descubrirlo hasta que las propias facultades interiores se lo revelen a uno. Se puede vivir en la misma casa con un Maestro durante años y no saberlo hasta que surge una crisis y el poder real se revela.

Que un maestro discuta o revele sus propios logros sería disipar sus fuerzas y eso no se debe hacer jamás.

Si un estudiante tiene la dicha de una bella experiencia y luego la comenta con terceros, generalmente hay tantas du­das que surgen en los oyentes y que se derraman sobre él, que pronto comienza a dudar de sí mismo. Es verdadera­mente cómico ver cuán convincentes son los argumentos aje­nos. El estudiante que escucha esos argumentos ajenos debe hacerse justicia a sí mismo, a su Yo Superior, y escuchar lo expresado por esa su experiencia interior.

En el propio momento en que comienza a entrar la duda, si se le permite la entrada, continuará entrando a rau­dales. Igual cosa ocurre con el «YO SOY». Si vuelves a Él tu atención, allí se precipita la energía. Amado mío, ¿no ves que cuando deseas alguna revelación o inspiración al decir «YO SOY» eso, pones en movimiento el poder con todas sus facultades, con todas las substancias y que tiene que asu­mir cualquier forma en que se fije la atención?

El «YO SOY» es la mente insondable de Dios. Al buscar comprensión, el estudiante corriente sólo está contactando la memoria de lo que ha sido, en lugar de ir al Corazón de Dios y extraer aquello que aún no ha sido.

Los discípulos a veces no realizan que han existido mu­chas civilizaciones con vastos logros totalmente desconoci­dos hoy en día. Atlántida, Lemuria y la Tierra de Mu, son sólo fragmentos de otras grandes civilizaciones que han exis­tido.

Para lograr hacer cosas poco comunes, aquellos estu­diantes que lo deseen, deben tomar la decisión siguiente:

« YO SOY EL CORAZÓN DE DIOS Y AHORA PRODUZCO IDEAS Y CO­METIDOS QUE JAMÁS HAN SIDO PRODUCIDOS ANTERIORMENTE».

Considera que SOMOS AQUELLO QUE DESEAMOS VER PRODUCIDO. La presencia «YO SOY» es pues el Corazón de Dios. Se entra inmediatamente en el Gran Silencio en el mismo mo­mento en que se pronuncia «YO SOY». Si tú reconoces que tú eres «YO SOY», entonces lo que sea que tú declares que­da instantáneamente manifestado.

Creer es tener fe en lo que tú crees que es la Verdad. Hay, pues, un entretejido entre la creencia y la fe. Al princi­pio se hace la creencia; si se mantiene se convierte en fe. Si tú no crees que algo es verdad, no lo puedes traer a la mani­festación. Si tú no puedes creer en tus propias palabras cuando pronuncias «YO SOY tal o cual cosa», ¿cómo pue­de establecerse y manifestarse el dicho de Shakespeare: «NO HAY NADA BUENO NI MALO, EL PENSAR LO HACE ASÍ»? ES ABSOLUTA VERDAD.

Si ya sabes que la Energía Divina le entra al individuo en un estado de pureza perfecta, entonces tienes que realizar que es el propio individuo quien recalifica a esa energía, im­poniéndole su propia impureza. Esta energía le entra al hombre continuamente con el latido del corazón y él la tiñe con su propia calidad y la proyecta hacia fuera. Este es su privilegio como Creador, a Imagen y Semejanza del Padre. Nuestra conciencia individual está siendo proyectada, for­mando ambiente en contorno nuestro. Por eso recibe vibraciones de pesar, de tristeza, de alegría, de amor, bondad, etc. Y las siente como si fueran propias. Si son buenas, no tiene nada de qué preocuparse; pero si son de impaciencia o de tristeza, debe decirles que se retiren y ordenar que se tras­muten para no continuar expandiendo esa atmósfera y con­tagiando a otros.

Cada uno de nosotros tiene color y sonido. Cada activi­dad nuestra es, pues, de un color y de un arpegio con una frase musical. Si es distorsionada, sale un sonido feo, diso­nante y de color sucio. A cada persona que lanza una crea­ción afeante se le devuelve la responsabilidad de aquello. Todo contiene inteligencia.

No consideres el elemento tiempo. Cuando afirmes algo que desees sea manifestado, hazlo con gozo y manténlo fir­memente hasta que se manifieste. Si mantienes constante la presencia “YO SOY”, mientras haces aquello que tú deseas, entrarás en la plenitud y perfección de todo lo que ya está preparado para tu uso. Todo logro permanente debe ser el resultado del esfuerzo consciente de cada individuo.

¿QUÉ ES LA LÁSTIMA? ES PONERSE DE ACUERDO CON LO IMPERFECTO. No te dejes jamás invadir por la lástima, pues es como si te dejaras arrastrar a las arenas movedizas teniendo alas con qué elevarte a las alturas, por encima de toda cosa destructiva, elevando al mismo tiempo aquello que estás atestiguando y que quiere producirte esa lástima. No juzgues; manténte firme en la presencia “YO SOY” y todo manifestará la perfección.

Para toda condición imperfecta que tú veas, especialmente la vejez, di:

“YO SOY LA PERFECCIÓN DE ESE INDIVIDUO QUE TIENE LA APARIENCIA DE VEJEZ”.

Así habrás puesto en acción a Dios dentro del individuo, ya que Él también pronuncia el “YO SOY”, aunque no sea sino despectivamente. En este caso lo has impulsado a usarlo constructivamente.

No importa lo que tú oigas decir o conversar en el mundo exterior; manténte firme. No te dejes afectar, pues tú estás produciendo perfección y tienes que hacerla manifestar conscientemente.

SI NO ESTÁS ATENTO, PUEDE QUE DEJES ENTRAR UNA EXPRESIÓN QUE TE PERSEGUIRÁ POR AÑOS SI NO LA BORRAS. Cuando conscientemente estés usando la gran Ley, conoce que el poder activo del pensamiento de Dios sabe perfectamente la dirección hacia donde va y actúa.

Conscientemente dile a tu “YO SOY” que haga lo que sea necesario, dile: “YO SOY LA INTELIGENCIA QUE CALIFICA ESTO CON LO QUE SEA NECESARIO”. Esto, por supuesto, si te encuentras en el caso de no saber qué hacer en un momento dado. El todo es que vuelvas tu mente al “YO SOY” que te guía y te mantiene.

Yo tuve un discípulo que calificó en tal forma su círculo electrónico con el poder de curación, que lo llamaban “la sombra sanadora”. En el instante en que uno hacía contacto con su círculo electrónico era sanado.

¿Por qué se individualizó Dios?: Para tener algo a qué amar.

¿Por qué fueron divididos los rayos?: Para expresar amor. El amor es el Principio Activo de Dios. Cuando tú amas, estás envolviendo aquello que amas en ese Manto de Dios, en aquella Presencia Radiante. Jamás critiques.

Cuando aparentes ver una actividad sexual incorrecta, levanta la conciencia del personaje a un ideal, de manera que el pensamiento de él entre en control consciente y así su actividad sexual se eleve a un plano superior.

El uso limpio y apropiado del sexo es para la expansión del amor en la procreación de una forma, de manera que el alma que viene pueda tener un carácter y un temperamento armonioso y amoroso. El pensamiento y sentimiento de los padres son la actividad modeladora. La naturaleza del principio Vida en el individuo es amar.

La diferencia entre la compasión y la lástima es la siguiente: en la compasión se invoca a la presencia “YO SOY” para que produzca la perfección. La lástima es energía con una sensación de imperfección y sólo intensifica la imperfección que se está manifestando.

Para controlar a un animal usa el “Yo estoy aquí y Yo estoy allí”. Ordeno el Silencio. O se le mira a los ojos y se conoce que el amor de Dios lo controla.

 

CAPITULO VII

 

Cuando se dio la orden «Hágase la Luz», la primera actividad fue la obediencia. Surgió la luz en cantidades ilimitadas, y así ocurre con todo lo que se refiere a la actividad exterior del único Principio Ac­tivo: Dios. Quiero decir que la primera actividad de todo lo externo es la obediencia perfecta a la presencia «YO SOY», pues sólo así se puede expresar armoniosamente la esencia pura.

Hay que esforzarse por mantener tranquila en todo mo­mento la expresión exterior; así sea entre amigos, parientes, socios o lo que sea, de cualquier condición o edad, pues cada vez que surge el impulso de discutir, criticar o resistir, es la señal de que la conciencia carnal se está entrometiendo para llamar la atención sobre ella. Ese es el momento de darle la orden de observar obediencia y silencio. Lo impor­tante es conservarse en calma, en Gracia de Amor, Luz y Obediencia.

Es inútil discutir; silencia tú el exterior. Cuando el estu­diante entra ya en el sendero consciente, la menor aparien­cia de resistencia o de perturbación le indica que debe de­cretar

«YO SOY LA OBEDIENTE E INTELIGENTE ACTIVIDAD DE MI MENTE Y CUERPO; YO SOY EL PODER QUE GOBIERNA Y ORDENA TODO ARMONIOSAMENTE». Todavía no puedo entrar a enume­rar los elementos perturbadores de las actividades exteriores, porque sería impulsar en el estudiante una resistencia o, tal vez, un complejo de culpabilidad. Cuando los estudiantes estén lo suficientemente fuertes para escuchar estas verda­des, se les darán. Basta con la mención hecha de que deben estar en guardia para no aceptar resistencia ni tentaciones de criticar. Cada uno debe usar muy a menudo la declara­ción: « YO SOY LA GUARDIA INVENCIBLE ESTABLECIDA Y SOSTENI­DA EN MI MENTE, MI CUERPO, MI HOGAR, MI MUNDO Y MIS ASUNTOS». Esta guardia es la presencia «YO SOY», y, natu­ralmente, es Infinita Inteligencia. La conciencia de esto esta­blecerá esa guardia de actividad inteligente, que no tendrá que ser repetida constantemente una vez que sea establecido el impulso, o sea, el momentum.

Volvamos al punto de que cada vez que usamos el «YO SOY», sabemos que está actuando el poder del Amor, la Sa­biduría y la Inteligencia Divinas. Usa también la declara­ción: «YO SOY LA ACCIÓN PLENAMENTE LIBERADORA DEL AMOR DIVINO». (Recuerda que el Amor, como virtud o atribución de Dios, es una entidad viviente, ya que Dios es Vida, y to­dos Sus atributos están vivientes.)

Yo sugiero como actividad preparatoria para cada día que los estudiantes declaren con firmeza y con gozo (sabien­do de antemano que el propio poder dentro de la declara­ción la hace mantenerse vigente): « YO SOY EL AMOR, LA SA­BIDURÍA Y EL PODER CON SU INTELIGENCIA ACTIVA, LO QUE ESTARÁ ACTUANDO EN TODO LO QUE YO PIENSE Y HAGA HOY. YO LE ORDENO A ESTA ACTIVIDAD INFINITA QUE SEA MI PROTECCIÓN Y QUE ACTÚE EN TODO MOMENTO, HACIENDO QUE YO ME MUEVA, HABLE Y PRO­CEDA ÚNICAMENTE EN ORDEN DIVINO».

Y es bueno que durante el día se declare: «YO SOY LA PRESENCIA GOBERNANTE QUE ME PRECEDE A DONDE YO VAYA DU­RANTE ESTE DÍA, ORDENANDO PERFECTA PAZ Y ARMONÍA EN TODAS MIS ACTIVIDADES».

De esta manera se deja la puerta abierta para el flujo constante de la presencia interior que transformará tu mun­do, te impedirá el contacto con la desarmonía y hará que la paz y la armonía se hagan en todo contacto exterior.

No importa cuál sea la manifestación dentro o fuera del cuerpo; el estudiante debe adoptar la firme determinación de que su cuerpo es el Templo del Altísimo.

Esta es una verdad incontrovertible, y esta actitud man­tenida conscientemente traerá el cuerpo a la actividad per­fecta, como es la intención divina. Yo les recuerdo en todo momento a los estudiantes que no hay otra forma de lograr adquirir una cualidad o un atributo deseado, sino reclamán­dolo, sabiendo que existe en nuestro espíritu perfecto. El ex­terior se ha acostumbrado a creer en la imperfección del ser humano y, por consiguiente, no puede manifestar perfeccio­nes bajo tales condiciones. El pensamiento del estudiante, en general, es el siguiente: «Bueno, ya comprobé que no manifiesto esta cualidad que yo deseo y debe ser porque no estoy lo suficientemente adelantado». Pero yo te aseguro que no importa lo que esté manifestando el cuerpo o ser hu­mano, el fracaso es imposible cuando se ha puesto en movi­miento el «YO SOY», ya que se ha pronunciado la Verdad, además de movilizar los atributos de Dios. Muchas veces he visto a mis discípulos a punto de manifestar una gran victo­ria, y no solamente han fallado en el último momento, por la duda y la falta de persistencia, sino que le han cerrado la puerta por tiempo indefinido.

El estudiante debe obligarse a mantener en su mente que cuando se ha puesto en movimiento el Poder de Dios, al pronunciar el «YO SOY», primero ocurre el caos universal antes de dejar de cumplirse la afirmación. No puede jamás dejar de actuar la actividad «YO SOY», a menos que el ex­terior se lo impida. Esto puede ocurrir cuando la precipitación asoma ya en el plano terrenal y la «efluvia»[4] ataca para destrozarla.

Todo estudiante debe vigilarse con gran atención para no usar el «YO SOY» en expresión negativa, porque cuan­do se dice: « Yo estoy enfermo, o Yo he fracasado, o Yo no estoy actuando correctamente», se está lanzando esta magna energía para destrozar aquello que deseas lograr. Esto ocurre siempre que se usa el pronombre «YO», como ya lo sabes, pues ésa es la válvula que abre el «Poder Universal». Cono­ciendo que «YO SOY» eres tú mismo, cuando dices: «me duele la cabeza, tengo el estómago malo», etc., estás lanzan­do la energía para que actúe en esos órganos en la forma que estás decretando, pues es igual cuando usas diferentes verbos y el pronombre posesivo. Se refieren éstos a una persona. «YO». No hay sino una sola persona que pueda afirmar en tu mundo, TU. Cualquier expresión que únicamente pue­da ser apropiada por ti, para ti, está incluyendo la energía y la actividad de la presencia «YO SOY». La actitud correcta es que si un órgano aparenta estar rebelde, hay que declarar y mantener con firmeza:

«YO SOY LA ÚNICA Y PERFECTA ENERGÍA ACTUANDO AQUÍ, POR LO TANTO, TODA APARIENCIA DE PER­TURBACIÓN ES INSTANTÁNEAMENTE CORREGIDA».

Este es el punto importante que hay que mantenerles a los estudiantes, y si por la fuerza de la costumbre usas algún agente exterior, como por ejemplo, un medicamento, úsalo parcamente, siempre aclarándote a ti mismo la verdad, hasta que adquie­ras la maestría suficiente para gobernar enteramente por vía de tu presencia «YO SOY».

Yo te aseguro que aunque creas que el agente medica­mentoso te ha aliviado, siempre es la presencia «YO SOY» la que le ha comunicado al medicamento el poder de ali­viarte. Por ejemplo, YO, Saint Germain, he observado el mundo médico por muchos siglos, y cada vez que un indivi­duo en autoridad dice que tal o cual medicina ya no sirve, al poco tiempo la medicina desaparece por completo del esce­nario. Lo que ocurre en la mente de todo individuo pensan­te es que consideran que ciertas hierbas o substancias tienen una acción química que corresponde al elemento dentro del cuerpo. Y yo te digo: ¿Qué es lo que te da la afinidad quími­ca? El poder de tu «YO SOY» que te permite pensar. Así cuando le das la vuelta al «Círculo de Actividad», encuen­tras que no hay sino una Inteligencia y Presencia actuando, el «YO SOY DIOS EN TÍ».

Entonces, pues, ¿por qué no te enfrentas a esta verdad? Plántate sin vacilación y piensa: « YO SOY ESA PRESENCIA EN ACCIÓN». Es la misma Vida en mí y en todos los remedios a los cuales les da su poder.

¿No es mucho mejor ir directamente a la Suprema Fuen­te de todo, y recibir su Omnipotente e Inagotable asistencia, que no puede fallar, en lugar de concederle a algo interior que te lleva a otro algo exterior, a lo cual tú le has concedi­do el Poder de aliviar la condición a la cual diste el poder de molestarte?

Yo sé que no es fácil dejar muy viejas costumbres. Pero un poco de meditación obligará al raciocinio exterior a sol­tar su dependencia en estos remedios exteriores y depender exclusivamente de la gran presencia «YO SOY».

Por supuesto que no hay otro modo de convencer a un estudiante respecto a esta cuestión vital, sino por la aplica­ción de estas verdades con determinación y firmeza. Ade­más NADIE PUEDE DEMOSTRARLE HASTA QUÉ GRADO SE PUEDE APLI­CAR LA VERDAD; SÓLO ÉL PUEDE DETERMINAR ESE GRADO. A veces la energía interior, acumulada por el deseo, es de tal magni­tud, que el individuo se asombra ante los resultados.

La palabra que emplean los orientales es OM. Significa lo mismo que «YO SOY» (I am). A mí personalmente me gusta más el «YO SOY», porque el estudiante siente más la acción de Dios en él. Para los orientales «OM» es una pre­sencia universal, y no da la conciencia que da la presencia «YO SOY» actuando en el individuo. Esto explica la condi­ción que existe hoy en la India, que por la confusión de tan­tas castas, han caído en el error de creer que lo que es im­portante es la entonación en que cantan «OM». Sí es verdad que impone una actividad, pero no la de energizar la acción del individuo y, por consiguiente, la diferencia de entona­ción es de poco beneficio.

El sistema de los Maestros Ascendidos desde tiempo in­memorial ha sido el uso consciente de la Presencia «YO SOY». El reconocimiento y plena aceptación de DIOS EN ACCIÓN en el individuo es lo que imparte más y más la in­teligente actividad, plena y completa, de la Presencia de Dios. Esto es la práctica de la Presencia de Dios, o sea, la Deidad.

Aquellos orientales que han alcanzado grandes alturas, y que los hay sin duda, lo han logrado a fuerza de meditar so­bre esta verdadera actividad. Tal vez la verdad más sencilla y más poderosa que el individuo puede sostener es que cuando él diga «YO SOY» pone en acción dentro de sí mis­mo, consciente o inconscientemente, la plena energía de Dios sin adulteración alguna. La energía se convierte en po­der, a través del uso consciente. El hecho de que un indivi­duo está encarnado como ser humano es una orden de ele­var su mundo a un estado de actividad perfecta. Cuando la conciencia del individuo es elevada, todo el mundo de ese ser es subido al plano de actividad interior.

La frase oriental «O mani padme hum» significa «Dios actuando en el individuo». Usa el «YO SOY» en lugar de «OM» en todo momento, porque tal vez tú has vivido en­camado en cuerpos hindúes. Conociste ese uso, y para im­pedir que se invoque un uso inferior, emplea el «YO SOY», para que te lleve a la altura completa.

Cada vez que tú usas el «YO SOY», pones la pura ener­gía en Dios en movimiento, sin color ni tinte de concepto humano. Es la única forma de mantener la pura energía de Dios incontaminada por calificaciones humanas. Enormes resultados se logran en corto tiempo por medio del uso de las afirmaciones siguientes:

«YO SOY LA PURA INSPIRACIÓN; YO SOY LA LUZ PURA. EN ACCIÓN AQUÍ» (visualiza esto en y a través del cuerpo en el propio momento); «YO SOY LA PURA REVELACIÓN DE TODO LO QUE YO QUIERO SABER».

Mantén para siempre dentro de ti las riendas del poder. La gente teme abrazar el Gran Poder de Dios y dejarlo obrar. ¿Y qué puede haber en Dios que te dé temor? Tienes que reclamar o apropiarte lo que tú desees. Di:

«YO SOY AHORA EL SER ASCENDIDO QUE DESEO SER». Esto te envuelve in­mediatamente en la Presencia Ascendente.

«YO SOY LA ETERNA LIBERACIÓN DE TODA IMPERFECCIÓN HU­MANA». Esto realiza quien es «YO SOY».

«YO SOY ACEPTO AHORA MI PERFECCIÓN COMPLETA Y TERMI­NADA YA».

Usa las explicaciones de las afirmaciones para tu propia comprensión, pues la conciencia carnal es un Santo Tomás, incrédulo y criticón. No lo dejes dudar. Di: «ESTE CUERPO MÍO ES EL TEMPLO DE DIOS VIVIENTE Y ES ASCENDIDO AHORA».

Las instrucciones generalmente son para que el estudian­te se compruebe la Ley a sí mismo. Di a menudo: «YO SOY EL PODER QUE GOBIERNA ESTA ACTIVIDAD Y, POR CONSIGUIEN­TE, SIEMPRE ES NORMAL».

En todo el Universo no hay un individuo que pueda re­conocer el «YO SOY» ajeno para ninguna otra persona. Uno puede dirigirse al «YO SOY» colectivo y, por supues­to, porque en ese «YO SOY» entra uno también, pero no es lo mismo cuando se trata del «YO SOY» individual. Cada paso alcanzado por ti en el reconocimiento de que eres, es una adquisición permanente y no se puede retrogradar.

 

CAPITULO VIII

 

 Todo el mundo anda buscando la felicidad, a veces llamada dicha, y, sin embargo, muchos de los que la buscan con tanto ahínco continúan pa­sando de largo ante la llave de esa felicidad.

LA LLAVE SIMPLE DE LA DICHA PERFECTA Y EL PODER INHERENTE QUE LA MANTIENE CONSTANTE ES EL AUTOCONTROL Y LA AUTOCORRECCIÓN. PERO ESTO ES FACILÍSIMO DE LOGRAR UNA VEZ QUE SE APREN­DE LA VERDAD DE QUE UNO MISMO ES LA PRESENCIA «YO SOY» Y LA INTELIGENCIA QUE CONTROLA Y ORDENA TODAS LAS COSAS.

Alrededor de cada individuo hay todo un mundo de pen­samientos creados por él mismo. Dentro de este mundo mental está la semilla, la Presencia Divina, el «YO SOY», que es la única Presencia que actúa en el Universo y la cual dirige toda energía. Esta energía puede ser intensificada más allá de todos los límites por medio de la actividad conscien­te del individuo.

La Presencia Divina Interior puede ser comparada con la semilla de un durazno. El mundo de pensamientos que la envuelve semeja la pulpa. La pulpa representa no sólo el mundo mental creado por el individuo, sino la sustancia electrónica universal, siempre en espera de ser activada por la determinación consciente del individuo, para ser precipitada a su uso visible en la forma que a él le convenga o de­see.

El camino seguro hacia la comprensión y uso de este po­der consciente nos viene por medio del autocontrol. ¿Qué quiero yo decir con esa palabra «autocontrol»?:

1)     el reconocimiento de la Inteligencia «YO SOY» como única Presencia activa;

2)     que sabiendo esto, sabemos tam­bién que no existen límites o limitaciones para el poder de su uso y,

3)     que los humanos, habiendo recibido libre albedrío, libre selección y libre actuación lo que crean en su mundo circundante es todo aquello en que fijan su atención.

Ha llegado el momento por fin cuando todos deben com­prender que el pensamiento y el sentimiento forman el po­der creador más grande en la vida y en el universo. La única forma de usar ese pleno poder de pensamiento-sentimiento, que llamamos «DIOS EN ACCIÓN», es empleando el auto­-control y la autocorrección, con los cuales se puede rápida­mente alcanzar la comprensión con que usar y dirigir este poder del pensamiento, sin limitación alguna. Cuando se ha logrado el suficiente autocontrol, el individuo puede mante­ner su pensamiento fijo en cualquier deseo, al igual que una llama de acetileno que se mantiene inmóvil sobre una solda­dura. Así cuando se mantiene inamovible la conciencia en cualquier deseo, sabiendo que la Presencia «YO SOY» es la que está pensando, o sea, que es Dios en Acción, entonces se comprenderá que se puede traer a la visibilidad, o preci­pitar, lo que quiera que se desee o se necesite. No es que no se pueda pensar en otra cosa; si así fuera, ¿cómo podría uno realizar los mil y un deberes que colman nuestros días? Es que cada vez que se tenga que recordar el punto en cuestión, se recuerda invariablemente que es DIOS, o la Presencia «YO SOY» con todo su poder, la que está actuando para precipitamos el deseo.

Oye bien; ha sido comprobado en miles de formas que el efecto de una cosa no puede traer felicidad. Sólo por la comprensión de la causa que opera es que el individuo se hace maestro o dueño de su mundo.

El autocontrol se ejerce pensando y diciendo inmediata­mente frente a todo lo inarmonioso que se presente: «No se­ñor. Esto no puede ser verdad porque mi «YO SOY» es per­fecto. Borro, pues, todo lo que esté hecho por mi concien­cia exterior y no acepto sino la perfección manifestada». ¿Qué pasa entonces? Que le has abierto la entrada a Dios «YO SOY», y Él endereza todo lo exterior.

Dice Saint Germain: «Amado estudiante, si pudieras comprender el esplendor magnificente que se manifiesta en ti, cuando afirmas así tu autocontrol ante la actividad exte­rior, duplicarías todos tus esfuerzos para lograr ese autocon­trol y maestría sobre toda expresión exterior. Así es que se le permite a la Magna Presencia «YO SOY» liberar su gran Poder en nuestra conciencia y uso exterior».

Ahora vamos a quitar de la mente de los amados estu­diantes el sentido de tiempo, espacio y distancia.

La llave que abre la entrada a todas las esferas superio­res, los planos superiores, está en la sencillez y firmeza del autocontrol. Todo estudiante debe recordar esa gran verdad de que «DONDE ESTÁ TU CONCIENCIA ESTÁS TÚ», y que el «YO SOY» está en todas partes.

La conciencia de que hay espacio, distancia y tiempo es sólo una creación del hombre. Pasar a través del velo finísi­mo que separa la conciencia de su pleno poder y actividad interior es sólo un asunto de estado de conciencia, o sea, de pensamiento y sentimiento. Aquellos que están esforzándo­se por alcanzar la Luz, están viviendo constantemente en esas altas esferas. La belleza de estas esferas sobrepasa toda imaginación. Cuando entres en ellas consciente y volunta­riamente, encontrarás que todas las creaciones que existen allí son tangibles como cualesquiera de nuestros edificios de aquí.

Con la afirmación «YO SOY EL PODER DE MI AUTOCONTROL COMPLETO PARA SIEMPRE SOSTENIDO» les será más fácil lograr esta maestría. Los estudiantes deben hacerse conscientes de que cuando ellos reconozcan la actuación de la Presencia «YO SOY», es imposible que ella sea interrumpida o que se le interfiera en forma alguna. Al saber que no hay ni tiempo ni espacio, se tiene al alcance el conocimiento de la eterni­dad.

Para entrar en una esfera más alta que el mundo físico, plenamente consciente, sólo hay que ajustar o cambiar la conciencia. ¿Cómo hacerlo? Sabiendo que ya estás allí, conscientemente.

Afirma a menudo: POR EL PODER DEL CÍRCULO ELECTRÓNICO QUE YO HE CREADO EN CONTORNO MÍO, NO PUEDO SER AFECTADO YA POR DUDAS Y TEMORES. YO TOMO GOZOSO EL CETRO DE MI «YO SOY» Y PISO RESUELTAMENTE CUALQUIERA DE LAS ALTAS ESFERAS EN QUE YO QUISIERA ENTRAR, Y CONSERVO LA CLARA Y PERFECTA ME­MORIA DE MIS ACTIVIDADES ALLÍ.

Con esta práctica te encontrarás rápidamente gozando de la libertad ilimitada y la felicidad perfecta de actuar en cual­quier plano que tú escojas.

El estar consciente de las cosas que están mil años ade­lante es tan fácil y tan accesible como ir a tus repisas a to­mar un libro que necesites. El gran obstáculo para la liber­tad humana ha sido la gran ilusión del tiempo y el espacio en la creencia general.

Aquellos que han llegado a la gran desilusión de ver que la riqueza y los efectos exteriores de las cosas no pueden traer la dicha, comprenden la gran bendición que dentro de su propio pensamiento creativo, su propio poder y su pro­pio pensamiento, tienen toda la dicha, la libertad perfecta y el dominio.

Cuando el estudiante comprenda que aquello en que él conecta su atención se le adhiere, se convierte en él, o él se convierte en aquello con toda la intensidad que él emplee, verá la importancia de mantener su atención lejos de todo lo destructivo en la experiencia humana. Aprende a invocar en estos momentos a la Amada Presencia «YO SOY», antes de fijar la atención en las cosas destructivas.

Al discutir y comentar los defectos de nuestros amigos, familiares y asociados, nos comunica esos defectos a nues­tras propias conciencias y parece que aumenta el defecto que vemos en el otro. Esto es fijar la atención en lo destruc­tivo y nos convierte en ello.

El hecho de que existen magos negros en el mundo (bru­jos), o sea, ciertos hijos de Dios que dirigen mal y contami­nan la energía electrónica que les viene de su Presencia YO SOY, no es razón para que permitamos que nuestra aten­ción se fije en ese hecho, simplemente porque conocemos los hechos. Lo que nos incumbe es que mantengamos nues­tra atención libre para que se fije en nuestro propio auto­control impulsándolo a que se pose en lo que nos conviene.

Pocos se dan cuenta de que cuando vuelven a pensar o a estudiar un caso negativo y destructivo, o que cuando al­guien les ha desagradado en alguna forma y ellos se permiten volver a repasar el incidente, se están grabando y fabricando ese caso en sus conciencias puras, ensuciándolas y atrayen­do el resultado para que vuelva una y otra vez a ocurrir.

Pero yo quiero imprimir en las mentes de los estudiantes que es tonto dejarse afectar y perturbar por actividades, rea­les o imaginarias, de la conciencia exterior; ya que una vez que sepan «YO SOY LA ÚNICA PRESENCIA TODOPODEROSA AC­TUANDO EN MI MENTE, MI CUERPO Y MI MUNDO», ya no po­drán ser afectados ni perturbados por ninguna asociación del mundo exterior. Deben saber que están enteramente in­munes de las molestias y perturbaciones de la mente de otros, no importa lo que traten de hacemos.

CUANDO EL INDIVIDUO SE DA CUENTA DE QUE SU PROPIO PEN­SAMIENTO Y SENTIMIENTO LE PUEDE PRODUCIR TODO LO QUE ÉL NE­CESITE, SE SENTIRÁ LIBRE DEL DESEO DE LAS RIQUEZAS Y TODO LO QUE EL MUNDO EXTERIOR PUEDA OFRECERLE.

Les aseguro que no existe un mundo «sobrenatural». En cuanto pisamos una esfera superior a ésta, aquella se hace tan real y verdadera como ésta. Es simplemente otro estado de conciencia. Para alegría de tus familiares te diré que de aquí a cien años habrá centenares de personas que podrán usar los rayos cósmicos para limpiar y conservar sus casas, y cuando ya no sientan la necesidad de seguir las modas crea­das por las ideas comercializadas, tejerán sus mantos «de un solo hilo y sin costuras» hechos con los rayos cósmicos.

Muchos estudiantes me preguntan cómo es que los maestros, con todos sus poderes creadores, prefieren vivir en habitaciones humildes. La explicación es sencilla. La mayor parte de sus actividades son en altas esferas, dirigiendo mag­nos rayos de Luz para la bendición de la humanidad desde sus hogares de Luz y Sabiduría tan bellos y trascendentes, como para hacerse invisibles a aquellos que aún ocupan cuerpos físicos. Si los estudiantes lograran comprender esto les evitaría mucha confusión y les quedaría más tiempo para usar en la actividad de la Gran Presencia «YO SOY».

Esto los llevará al estado trascendente que consume la ansiedad por las riquezas del mundo exterior, todas las cua­les no son sino basura en comparación al poder creador in­herente en todo individuo. Este puede traer a la manifesta­ción el poder trascendente a través del autocontrol y maes­tría. Yo te digo, amado estudiante, hijo del Dios Único: ¿No vale la pena usar tu más sincero esfuerzo cuando sabes que no puedes fallar? Empuña el cetro de tu Magno Poder Crea­dor y libérate para siempre de todas esas ataduras y limita­ciones que han torturado a la humanidad a través de las edades. Yo te aseguro que todo el que se empeña en adquirir el cetro y esta maestría recibirá toda la ayuda necesaria.

Aquel que tenga la comprensión de su habilidad creado­ra debe saber que él puede crear todo lo que se le antoje, no importa cuál la rata vibratoria, en la Luz, o en cualquier otra condensación que desee él mantener.

Tú sabes que tienes la habilidad de transferir tu pensa­miento de Caracas a New York en el mismo instante, lo mismo que cambiar tu pensamiento desde una condición de Luz a una condensación muy espesa, tal como el hierro. Esto te hará ver que lo que tú haces en cada momento cons­ciente y voluntariamente, puedes hacerlo con mucho más poder si fijas tu atención conscientemente manteniéndola en aquello que deseas manifestar.

El hecho de que tú no hayas precipitado aún de lo invisi­ble a lo visible es lo que produce esa duda que te molesta. Hasta el día en que manifiestes una sencilla precipitación, tu valor y confianza surgirán y en el futuro no tendrás in­conveniente en precipitar lo que quieras. LA ATENCIÓN ES EL CANAL POR MEDIO DEL CUAL LA MAGNA ENERGÍA ATRAÍDA FLUYE A SU REALIZACIÓN.

La humanidad, a través de las centurias, se ha formado estos muros de limitación. Ahora hay que derrumbarlos y consumirlos de cualquier manera que podamos. Al comien­zo se necesita determinación para lograrlo, pero cuando uno sabe que el Poder de «YO SOY» es el que está actuando, también sabe que no es posible fallar. En exterior sólo tiene que mantener la atención fija sobre el objeto que quiere ha­cer visible, se concentra, y de pronto lo encuentra plasmado y se asombra al constatar que ha vivido tanto tiempo sin ha­cer uso de este poder.

El largo del rayo que se desprende de la sustancia preci­pitada o condensación de Luz, es controlado por la concien­cia del que lo usa. Si esa conciencia se eleva muy alto el ful­gor es muy grande.

La «JOYA DE LUZ» está aún en su trascendente estado de perfección. La Joya es una sustancia condensada, tal como el diamante, esmeralda o rubí, pero, naturalmente, to­mará la condición del que la lleva. Si la rata vibratoria de este es baja, la joya o piedra perderá su brillo, mientras que si el pensamiento es trascendente, esta piedra se pondrá muy luminosa[5].

Cuando ya se es un estudiante sincero, que está alcan­zando la Luz, tiene que calificar todo lo que hay en su am­biente con la calidad de su Presencia «YO SOY», no impor­ta qué apariencia tenga.

SI EL TEMOR TE HACE CREER EN UNA PRESENCIA PERTURBADORA, TÚ ERES EL RESPONSABLE, YA QUE SI HUBIERE UNA PRESENCIA PER­TURBADORA Y TÚ LA CALIFICAS CON LA PRESENCIA «YO SOY», VE­RÁS CUÁN IMPOSIBLE SERÍA QUE ELLA TE PUDIERA PERTURBAR. NO HAY SINO UNA SOLA ENERGÍA ACTUANDO, Y EN EL PROPIO MOMENTO EN QUE TÚ RECONOCES EN ELLA LA PRESENCIA «YO SOY», TÚ HAS RECALIFICADO AQUELLA ACTIVIDAD CON PERFECCIÓN.

La expectativa es una poderosa conciencia calificadora. La expectativa intensa es una cosa estupenda; ella siempre manifiesta. El hombre, a través de las centurias, ha creado un velo que le oculta estas esferas trascendentes. Ahora, si él lo ha creado, entonces el sentido común y la razón le dicen que él puede disolver esa creación.

Una radiación poderosa ha salido hacia los estudiantes, radiación que será sostenida hasta que ellos reciban este tra­bajo que se ha dictado hoy. Pero transmitirles la sencillez, la facilidad y la seguridad con que puede ser materializada la idea, por medio del pensamiento y sentimiento creativos, es cosa que se debe meditar. Esto disolverá la acción de: «¿po­dré yo?», y en su lugar dirá «YO PUEDO» y «YO SOY». A toda afirmación y decreto agreguen que desean conservar la memoria de cada experiencia y resultados.

Si los estudiantes se mantienen, de tiempo en tiempo re­cibirán la iluminación que les dará toda la confianza nece­saria. MANTÉNGANSE ASIDOS A UNA IDEA Y SEPAN QUE CUALQUIER CONOCIMIENTO QUE NECESITEN LES VENDRÁ INSTANTÁNEAMENTE.

CUANDO PERMITES QUE TU ATENCIÓN SE FIJE EN ALGO, EN ESE MOMENTO LE ESTÁS DANDO EL PODER DE ACTUAR EN TU MUNDO, ES DECIR, QUE NO PUEDE EXISTIR UNA CUALIDAD O UNA APARIENCIA EN TU MUNDO SINO AQUELLA QUE TÚ MISMO LE DES.

 

CAPITULO IX

 

Una de las cosas más importantes, aún para los es­tudiantes más sinceros, es la necesidad de darle tiempo a la meditación por la mañana o por la noche, la de aquietar la actividad exterior para que la Pre­sencia Interior pueda surgir sin obstrucción.

Meditar significa realmente sentir la activa Presencia de Dios, por eso cuando se entra en meditación no debemos arrastrar con nosotros todas las perturbaciones que nos han atacado hasta ese momento. Hay que quitar conscientemen­te del sentimiento y de la atención todo aquello que pueda perturbar, pues es una actitud para sentir la Presencia de Dios y no para revolver todas las molestias. Cuando se dio aquella afirmación: «CONOCED LA VERDAD Y ELLA OS HARÁ LI­BRES», la intención fue la de reconocer y aceptar la actividad de la Gran Presencia «YO SOY». Por eso,

1)     Hazte cons­ciente de que el «YO SOY» es el Primer Principio y que es la absoluta seguridad de liberación; ahora mismo.

2)     Cono­ce que «YO SOY es la activa Presencia que gobierna toda manifestación en tu Vida y tu Mundo perfectamente». Así habrás entrado a la Verdad que te dará toda libertad.

Debo hablar de una cosa que sería risible si no fuera tan seria. Tú castigarías a tu perrito si constantemente trajera huesos de la cocina a la alfombra de tu salón. Naturalmente te parecería que está haciendo algo inarmonioso. ¿No sabes, amado estudiante de la Verdad, que cuando permites que tus pensamientos remuevan experiencias desagradables estás haciendo algo mucho peor que lo del perrito? Lo malo, y que aparenta ser tan difícil de comprender, es que nunca, bajo ninguna circunstancia, se debe atajar el agua que ya pasó por debajo del puente. En otras palabras, LAS EXPERIEN­CIAS DESAGRADABLES, LAS PÉRDIDAS, O CUALQUIER IMPERFECCIÓN QUE HAYA OCURRIDO EN TU VIDA NO DEBEN JAMÁS SER ABRAZADAS Y MANTENIDAS EN EL PRESENTE. YA PASARON; OLVIDA Y PERDONA. EL DAR Y PERDONAR ES DIVINO. Por ejemplo: Si un individuo ha entrado en un negocio y ha fracasado, es siempre por la inarmonía mental de su actitud y sus sentimientos. Si cada individuo en circunstancias semejantes mantuviera con fir­meza que sólo existe DIOS EN ACCIÓN, lograría el éxito más perfecto.

DESDE EL MOMENTO EN QUE TODOS TENEMOS LIBRE ALBEDRÍO, AQUEL QUE NO CONTROLE SU MUNDO SENSORIAL SE ENCONTRARÁ DES­TROZÁNDOLO TODO, LO PROPIO Y LO AJENO. TAL ES LA GRAN LEY, A MENOS QUE EL INDIVIDUO CORRIJA SUS PENSAMIENTOS Y SENTI­MIENTOS Y LOS MANTENGA CORREGIDOS.

Todo ser encarnado ha cometido cantidad de errores. Por esta razón nadie debe permitirse una actitud de: «YO SOY más santo que tú», sino que, por el contrario, se debe invocar la Ley del Perdón, ya que si se está sintiendo crítica, condenación u odio hacia otro hijo de Dios, sabrá que jamás podrá prosperar. En vez de ello debe decirle mentalmente a la persona en cuestión: «TE MANDO LA PLENITUD DE MI AMOR DIVINO PARA BENDECIRTE Y PARA QUE PROSPERES». Esta es la ac­titud que libera de los fracasos de la actividad exterior.

Aquellos individuos que están constantemente dando vueltas en sus mentes y en sus discusiones a algún negocio que fracasó, deben saber que al final se destruirán ellos mismos si no apelan a la Ley del Perdón para borrar completamente aquella situación.

Aquel que se mantiene en actitud vengativa por algún mal imaginario o real, traerá sobre sí mismo la incapaci­dad mental y física (parálisis o mal de Parquinson). Aquel dicho antiguo «A MENOS QUE TÚ PERDONES, ¿CÓMO ESPERAS SER PERDONADO?» es una de las más graves leyes en la ex­periencia humana. ¡Si pudieras ver cómo se pegan las cosas que ya no se quieren, cuando se permiten repasar las discordias que se considera que ya no tienen remedio!

La cosa más grande que la humanidad está buscando en realidad es la Paz y la Libertad, que siempre son las puertas de la dicha. No hay sino una sola manera de re­cibir esto y es conocer a Dios en la Presencia «YO SOY», y que esta Presencia es la única Inteligencia que actúa en tu vida y tu mundo en todo momento. Adopta esto, vívelo. Una de las cosas más asombrosas que he atestiguado des­de que estoy en el Estado Ascendido, es la idea distor­sionada de la Libertad financiera. No hay sino una roca segura sobre la cual se puede construir la libertad finan­ciera eterna, y es la de conocer y sentir en todas las fibras del ser «YO SOY LA SUSTANCIA, LA OPULENCIA, YA PERFECCIO­NADAS EN MI MUNDO, DE TODAS LAS COSAS CONSTRUCTIVAS QUE PUEDA YO CONCEBIR O DESEAR».

Esta es la libertad financiera verdadera. Este concepto te la traerá y no dejará que se te escape.

Por otra parte el hombre puede usar consciente o incons­cientemente lo necesario de esta Presencia «YO SOY» o de esta Energía Divina para acumular a través de la actividad exterior millones de dólares. ¿Pero dónde está la seguridad de que los va a conservar? Yo te aseguro que es imposible que ningún ser en el mundo físico pueda conservar la riqueza acumulada si él no tiene en cuenta que Dios es el Poder que la produce y la mantiene. Tú ves frente a ti constan­tes ejemplos de grandes riquezas que se van en una noche.

Hay miles que en recientes pasados años se han visto en este caso, y si aún después de haberla perdido toman la decisión consciente: «YO SOY la riqueza de Dios en acción ahora manifestada en mi vida y mi mundo», la puerta se les hubiera abierto inmediatamente para recibir de nuevo la abun­dancia. ¿Por qué se dice «de nuevo»?, porque si estuvieron ricos habían construido un gran momentum de confianza. Todos los requisitos estaban a la mano para que las riquezas continuaran; pero en la mayoría de los casos de estas pérdi­das se les permite la entrada a grandes depresiones, a menu­do odios y condenación, que es lo que cierra la puerta al progreso.

Permíteme asegurarte, amado hijo de Dios, que jamás existió en este mundo una condición tan mala que estuviera fuera de la Activa Presencia de Dios «YO SOY» con su eterna fuerza y valor para reconstruir de nuevo la indepen­dencia financiera. Yo quiero que los estudiantes entiendan lo siguiente: en estos días de derrumbe de tronos y gobier­nos, de fortunas individuales, necesitan conocer y compren­der que sus riquezas han volado por ignorancia e incom­prensión. La Presencia «YO SOY» en ellos, Dios en Ac­ción, es el reconstructor seguro de la fe, la confianza, la ri­queza, o sea, lo que sea que quieran ellos enfocar con su atención consciente; y así permiten ellos que esta energía in­terior fluya a través de sus deseos, pues éste es el único Po­der que jamás no haya logrado algo.

Todo individuo que haya expresado una aparente pérdi­da económica debe inmediatamente usar la maravillosa afir­mación de Jesús: «YO SOY la Resurrección y la Vida»… (de mi negocio, mi comprensión o lo que sea pertinente). Te digo francamente, amado estudiante, que no hay esperanza alguna en el cielo o tierra para aquél que persista en mante­ner en su conciencia pensamientos y sentimientos de crítica, condenación y odio de cualquier descripción, y esto incluye hasta un leve desagrado. Esto nos lleva al punto vital de que SÓLO TE CONCIERNE TU PROPIA ACTIVIDAD Y TU MUNDO. NO TE IN­CUMBE JUZGAR A OTRO PORQUE TÚ NO CONOCES LAS FUERZAS QUE LO INFLUYEN A ÉL NI A SUS CONDICIONES. TÚ SÓLO CONOCES EL ÁNGULO QUE TÚ VES DE ÉL, y yo te digo que si alguien manda pensa­mientos de crítica, condenación y odio a un tercero que fue­ra enteramente inocente de todo intento de dañar al próji­mo, éste estaría cometiendo algo peor que un asesinato físi­co. ¿Por qué es esto? Porque el pensamiento y sentimien­to forman el único poder creador y aunque dicho sentimien­to y pensamiento pueden no dañar el objetivo, tienen que devolverse y arrastrar las condiciones enviadas por el indivi­duo que las lanzó, y siempre con energía acumulada. Así es que tales pensamientos dañinos hacia otros están destruyen­do los negocios y asuntos del que los manda. No hay forma posible de evitarlo excepto que aquel individuo se despierte y conscientemente invierta las corrientes.

Vamos a dar un paso más. A través de todas las edades han existido asociaciones comerciales en las cuales una o dos personas han tenido el intento deliberado de dañar, y otros individuos absolutamente inocentes han sido culpados y encarcelados. Yo te digo que es una Ley infalible que aquel o aquellos que puedan causar el encarcelamiento de personas inocentes, privándolas de su libertad de acción, se atraerán la misma experiencia en sus propias vidas hasta la tercera y cuarta encarnación siguiente.

Yo preferiría mil veces morir que ser el instrumento que pudiera privar de su libertad a cualquiera de los hijos de Dios. No hay crimen mayor en la experiencia humana de hoy en día que el uso de las evidencias circunstanciales, porque en noventa y nueve casos de cada cien se encuentra después que han sido enteramente falsas. Algunas veces la verdad no es conocida jamás por los sentidos exteriores.

De manera, amados estudiantes, que ninguno de aque­llos que buscan la Luz se constituya en juez de ningún hijo de Dios.

Vamos a suponer que alguien a quien amamos mucho esté actuando disparatadamente. ¿Qué es lo primero que hace el mundo en general? Pues juzgarlo y criticarlo. La cosa más poderosa que se pueda hacer en pro de esa per­dona es llenarlo de amor y conocer mentalmente «YO SOY DIOS EN ACCIÓN LA ÚNICA INTELIGENCIA Y ACTIVIDAD CONTRO­LANDO A ESTE HERMANO O HERMANA». Continuar habiéndole mentalmente a su conciencia es la más grande ayuda que se puede dar.

Muchas veces los argumentos verbales con semejante individuo forman una condición antagónica, intensifican­do en vez de borrar la actividad. En el trabajo silencioso lograrías tu objetivo con absoluta certeza.

Nadie puede conocer lo que la Presencia «YO SOY» de un tercero desea hacer. Estas son verdades vitales que al emplearlas traerían gran paz a las vidas de los demás. Muchas veces, el esfuerzo puesto en algunos negocios no puede impedir la ruina de los mismos porque hay en la conciencia de los actuantes un juicio y condenación ocul­to o un sentimiento de odio disimulado hacia otro.

EL ESTUDIANTE O INDIVIDUO QUE DESEE PROGRESAR RÁPIDAMENTE EN LA LUZ NO DEBE JAMÁS DORMIRSE HASTA QUE HAYA ENVIADO SU AMOR A TODO INDIVIDUO QUE ÉL CONSIDERE QUE LE HA DAÑADO EN CUALQUIER MOMENTO. ESTE PENSAMIENTO DE AMOR SALE DERECHITO COMO UNA FLECHA HACIA LA CONCIENCIA DEL OTRO INDIVIDUO, PORQUE NO HAY NADA QUE LO PUEDA DETENER, Y GENERARÁ SU CA­LIDAD Y PODER ALLÍ DONDE HA SIDO ENVIADO. ES SEGURO QUE SE DE­VUELVE EN EL MISMO INSTANTE EN QUE ES ENVIADO. NO HAY NIN­GÚN ELEMENTO QUE SEA CAUSANTE DE TANTOS MALESTARES DEL CUER­PO Y DE LA MENTE COMO EL SENTIMIENTO DE ODIO ENVIADO HACIA OTRO INDIVIDUO. No se puede predecir cómo irá a reaccionar en la mente y el cuerpo del que lo envía. En uno puede que pro­duzca un efecto, y en otro un efecto diferente. Que se entien­da bien: el rencor o resentimiento no son sino otra forma de odio, odio de un grado menor.

Un pensamiento maravilloso para vivir con él siempre es el siguiente: «YO SOY EL PENSAMIENTO Y EL SENTIMIEN­TO CREADOR PERFECTO PRESENTE EN TODAS LAS MENTES Y CORA­ZONES DE TODO EL MUNDO EN TODAS PARTES». Es algo mara­villoso. No solamente da paz y reposo al que lo envía o al que lo genera, sino que provoca dones sin límites que vienen de la Presencia.

Otro pensamiento es: «YO SOY LA MAGNA LEY DE JUS­TICIA Y PROTECCIÓN DIVINA ACTUANDO EN LAS MENTES Y CORA­ZONES DE TODO EL MUNDO». Puedes aplicar y usar esto con enorme fuerza y poder en todas las circunstancias. Otro es: «YO SOY EL AMOR DIVINO QUE LLENA LAS MENTES Y CO­RAZONES EN TODAS PARTES».

Absolutamente todo en la experiencia humana puede ser gobernado por la Presencia «YO SOY». El uso de la Presencia «YO SOY» es la más alta actividad que se pue­de enseñar. Cuando tú dices «YO SOY» pones a Dios en actividad. Cuando sientas y conozcas la enormidad del uso de esta expresión, realizarás el enorme poder del «YO SOY». Cuando tú dices «YO SOY el Poder de Dios Todo­poderoso», no hay otro poder que pueda actuar, habrás liberado y soltado la plena actividad de Dios.

Otra afirmación: «YO SOY LA MEMORIA CONSCIENTE Y LA COMPRENSIÓN EN EL USO DE ESTAS COSAS». Cuando tú digas «LA PRESENCIA YO SOY ME VISTE CON MI TRAJE DE LUZ ETERNA Y TRANSCENDENTE», esto actúa realmente en ese momento.

El lugar secreto del Altísimo es esta Presencia «YO SOY». Las cosas sagradas que te estoy revelando no de­bes ponerlas a un lado. Son como perlas. Procura conocer siempre: «YO SOY EL PERFECTO APLOMO EN MI HABLAR Y EN MI ACTUACIÓN EN TODO MOMENTO PORQUE YO SOY LA PRESENCIA PROTECTORA». Entonces la guardia siempre está montada.

La energía de Dios está siempre en espera para ser dirigida. Inherente en la expresión «YO SOY» está contenida la actividad autosostenida. Ahora sabes que el tiempo no exis­te; esto te trae a la acción instantánea y tu precipitación pronto tendrá lugar. Precediendo a la manifestación sentirás siempre una quietud absoluta.

Afirmaciones metafísicas para la persona que está en pleno caso judicial:

«YO SOY» LA LEY. «YO SOY» LA JUSTICIA. «YO SOY» EL JUEZ. «YO SOY» EL JURADO.

Sabiendo que el «YO SOY» es Todopoderoso, afirma entonces que sólo la Justicia Divina puede hacerse aquí.

 

CAPITULO X

 

De los siglos de actividad hemos llegado al  punto focal donde las experiencias de las edades  entran en acción instantánea, donde todo tiempo y espacio se convierte en la Única Presencia de Dios en Ac­ción Ahora.

Sabiendo que es la Presencia de Dios «YO SOY» que late en tu corazón, sabes entonces que tu corazón es la Voz de Dios y que a medida que tú meditas y dices: «YO SOY LA SUPREMA E INTELIGENTE ACTIVIDAD DE MI MENTE Y MI CORA­ZÓN», traerás a éste el verdadero y divino sentimiento en que puedes confiar.

Tanto tiempo ha venido la humanidad amando sólo con la periferia del círculo, que una vez que el estudiante se dé verdadera cuenta que Dios es Amor y que la actividad de DIOS AMOR se proyecta por el corazón, comprenderá que al enfocar su atención en el deseo de proyectar amor hacia cualquier propósito, puede generar amor a un grado ilimita­do; y que éste es el privilegio supremo de la actividad exte­rior de la conciencia. La humanidad no ha comprendido hasta ahora que el Amor Divino es un Poder, una Presen­cia, una Inteligencia, una Luz, y una Entidad que puede ser engrandecida al tamaño de una llamarada sin límites, que está en la capacidad de todo individuo, especialmente si es estudiante de la Luz, el generar esta Presencia de Amor que se convierte en una invencible, inagotable, pacificadora en­tidad, presente en donde quiera el individuo la dirija.

Hay quienes dicen y creen que «al Amor no se le puede mandar». Y yo te digo que el Amor es el Primer Principio de la vida y puede ser generado a cualquier grado y sin límite alguno, para uso infinito. Tal es el privilegio majestuoso y el uso y dirección conscientes que se le puede dar al Amor.

Cuando digo «generar» quiero decir el abrirle la puerta por devoción consciente a la emanación de esta fuente inago­table de Amor Divino que es el Corazón de tu Ser, el Cora­zón del Universo.

Por la contemplación de este poder infinito del Amor, los estudiantes se convertirán en una fuente tal de emana­ción, que podrán disponer del uso infinito dirigiéndolo conscientemente.

Cuando mis amados estudiantes deseen apresurar su libe­ración de tales o cuales actividades exteriores, molestias dolorosas, etc., yo les recomiendo afirmar: «YO SOY LA PRE­SENCIA QUE ORDENA LA ENERGÍA INAGOTABLE, LA SABIDURÍA DIVI­NA HACIENDO QUE MI DESEO SEA CUMPLIDO». Esto te hará libre de cualquier condición indeseable, y es la forma que es per­mitida por la propia Ley de tu Ser. Y ya que conoces esto, puedes saber también además: «ESTA PRESENCIA YO SOY AHORA PERMANECE INTOCADA POR TODA CONDICIÓN EXTERIOR PER­TURBADORA. SERENO YO PLIEGO MIS ALAS Y MORO EN LA ACCIÓN PERFECTA DE LA LEY DIVINA Y EN LA JUSTICIA DE MI SER, ORDE­NANDO QUE TODO EN MI CÍRCULO APAREZCA EN PERFECTO ORDEN DIVINO».

Este es el mayor privilegio del estudiante y debe ser su mandato en todo momento. Aquí te diré algo que debe serte muy animador. Cada estudiante que está luchando por alcan­zar la luz está siendo templado tal como el mejor acero, para que dure el mayor tiempo, soporte mejor todo y sea lo más fuerte. Esto es lo que la experiencia de la vida le trae al in­dividuo. Cuando uno ansía ser liberado y siguen apareciendo experiencias atribulantes, no son éstas sino el fortalecimiento del carácter para darle la última, perfecta y eterna Maestría sobre todas las cosas exteriores. Puedes, pues, con esta com­prensión, regocijarte de la experiencia, ya que te está vol­viendo hacia la gloriosa, maravillosa Presencia «YO SOY» para que te asolees en Ella.

Así, amado estudiante, no te desesperes en medio de las experiencias que aparentan pesar sobre ti. Enfréntate a ellas con regocijo, porque cada paso hacia adelante lleva a la Meta Eterna y no tiene que ser repetido. Que el estudiante recuerde siempre usar la afirmación siguiente: «YO SOY LA FUERZA, EL CORAJE, EL PODER DE ADELANTAR A TRAVÉS DE TODA EX­PERIENCIA, CUALQUIERA QUE SEA, Y PERMANEZCO ALEGRE, ELEVA­DO, LLENO DE PAZ Y ARMONÍA EN TODO MOMENTO, POR LA GLORIOSA PRESENCIA QUE YO SOY».

Para el atleta, el momento antes de la carrera está lle­no de gloriosa anticipación, pero a medida que se aproxi­ma a la meta y el adversario se le va acercando, él pone todos sus últimos esfuerzos, el aliento se le agota y con el último salto alcanza la línea de la victoria. Así mismo ocurre con los estudiantes en el sendero. Sabes que con la práctica de la Presencia «YO SOY» no pueden fallar, de modo que todo lo que falta es apretarse el cinturón, ar­marse para lo que sea necesario y decirle adiós con la mano al adversario. Pero más afortunado que el atleta es el estudiante que sabe desde el principio que él no puede fracasar porque «YO SOY LA ENERGÍA INAGOTABLE E INTELI­GENTE SOSTENIÉNDOME».

El poder de precipitación está dentro de la Presencia «YO SOY». Esto debe ser recordado en todo momento. «YO SOY el Principio vital en éste mi cuerpo. En todas par­tes hasta en el Corazón de Dios, soy la Inteligencia gober­nante del Universo. Luego cuando yo quiera precipitar algo, no importa qué cosa sea, yo sé que “YO SOY” el Po­der actuante, “YO SOY” la Inteligencia dirigente, “YO SOY” la Sustancia que está siendo utilizada, y ahora la traigo a la manifestación visible para mi uso».

La meditación de esta frase que acabo de expresar le permitirá al estudiante entrar en esta actividad sin tensión ni ansiedad.

Lo que enfrenta al estudiante en este asunto de la preci­pitación, es el asunto dinero. La primera pregunta es siem­pre: ¿Cómo se puede precipitar dinero sin interferir o sobre­pasar el límite asignado por el Tesoro Nacional? Desde que se estableció el dinero como patrón de cambio, y siendo, como quien dice, el oro lo que respalda o ampara este pa­trón, o sea, la seguridad de toda emisión, hay que recordar que han habido innumerables desastres de toda forma, en los que se ha perdido el oro o las remesas de dinero por va­lor de billones. De la misma manera han desaparecido miles de toneladas de oro de diversos países, sumergidas en el océano y enterradas en lo profundo por cataclismos ocurri­dos. Por lo tanto, como la precipitación se hace del aire, es oro en su estado natural y tendría que ser en cantidades grandísimas para que existiera el peligro de pasar el límite del permiso legal para su uso. Además, el oro es siempre le­gal en su uso y como el mundo tiene ofrecida una prima para que sean producidas mayores cantidades de oro, ¿por qué no precipitarlo y así beneficiar al mundo? Ahora, no me hago responsable por las preguntas que les sean hechas cuando ustedes presenten su precipitación de oro. Ustedes no se dan cuenta del alcance de la curiosidad de la mente exterior en cuanto se alborota la atención respecto al oro. A menos que se sepa de la posesión de una mina de donde ex­traerlo, por ejemplo, la mente humana se enciende de inme­diato. Toda demanda por inquirir el origen de vuestro oro es una sutil forma de indagación para descubrir vuestra fuente «e ir pegado». Mi opinión es que se responda a esas inquisitorias: «Esto es oro. A usted no le importa en dónde lo he adquirido. Pruébelo, analícelo. Si no es cien por ciento oro, puede rechazarlo, y si es oro puro, usted está obligado a recibirlo por la Ley de su Gobierno».

Sin embargo, no olviden que la Presencia «YO SOY» es quien lo gobierna. Ella es quien lo precipita y quien lo hace circular sin tropiezos.

 

CAPITULO XI

EL DIOS HIMALAYA

ESTA es la primera vez que la Presencia de esta Entidad Luminosa es traída al conocimiento del mundo exterior. De Él es que reciben sus nombres los Montes Himalayas. Desde que éstos fueron conocidos han constituido una corriente de vida sagrada y manteni­da inflexible. Por esto, aquellas almas que entraron en su radiación fueron elevadas a la unión con la Forma Fulgu­rante de Él, de donde ellas han estado enviando sus Ra­yos de Actividad para bendición de la humanidad. De ello deriva el gran magnetismo del Tibet.

Así como el destino de la India y de América ha sido en­tretejido como dos lianas que reúnen el Árbol de la Vida, así de nuevo viene la ayuda radiante para fundir en armonía las mentes de manera que su progreso prosiga sin interrupción.

Hoy existen miles, que procedentes de la India, han reencarnado en América. Asimismo hay miles de america­nos renaciendo en la India para traer su mixtura y su proceso balanceador a ambas secciones de la Tierra.

Esta gran Entidad que te ha sido presentada después de muchas centurias en el Gran Silencio, da este paso hacia acá para ejercer el proceso consciente de espíritu y manifesta­ción, ofreciéndote el cáliz de fuego líquido espiritual, derra­mándolo en los corazones de la humanidad para provocar en ella un deseo mayor de luz proveniente de la Gran Fuen­te de Luz «YO SOY» Dios en Acción en todas partes.

La entrada de esta Gran Presencia a la actividad humana se regará como un hilo de luz a través de todas las Américas; y expandiendo su Luminosa Presencia como un manto de nieve dorada que va cayendo suavemente será absorbida por las mentes humanas, la mayoría de las cuales no se da­rá cuenta, aunque algunas sentirán esa Presencia penetran­te interior.

Si aquellos que están bajo esta radiación continúan en un bello y armonioso progreso, será posible traerles a la atención ciertas actividades del fluido nervioso que apresu­rará sus maestrías sobre la forma exterior, lo que quiere de­cir, maestría sobre todas las condiciones que aparentan apri­sionarlos.

Debes estar alerta, lo mismo tus discípulos, para invertir todas las condiciones negativas que aparezcan a los sentidos. Para darte un ejemplo: si sientes frío, invierte la conciencia y asegúrate que eso no es cierto y que lo normal es la buena temperatura. Si sientes calor, inviértelo con la conciencia del frescor normal. Si estás exuberante de alegría por causa de una buena noticia, hay que decir: «PAZ, AQUIÉTATE». No conviene obligar la balanza alterando la Ley del Ritmo. De­creta la calma, el reposo y seguridad. El ideal en todas las comunicaciones de los sentidos es el moverse en la vía del medio, el equilibrio, conservando la tranquila maestría del «YO SOY». Esto permitirá el establecimiento de una co­rriente fluídica, continua, de energía e ideas creativas vi­niendo del corazón del Gran Sol Central, de donde viene este Gran Ser, el Dios Himalaya. Esto también te capacitará para recibir y usar inmensamente más de la radiante energía que Él emana. La razón por la cual te he atraído la atención sobre Él es para que puedas recibir en forma ilimitada esa energía. Además de la que extraes por tus esfuerzos cons­cientes.

LOS ESTUDIANTES DEBEN COMPRENDER QUE LOS MAESTROS NO VIENEN A ELLOS POR INICIATIVA INDIVIDUAL DE ELLOS, SINO QUE SON LOS MAESTROS LOS QUE HAN ESCOGIDO A LOS ESTUDIANTES PARA QUE ÉSTOS RECIBAN SU RADIACIÓN. ES UN PRIVILEGIO QUE NO SE PUE­DE CALIFICAR EN PALABRAS. SÓLO SE PUEDE SENTIR O VER. ADEMÁS, LA MISIÓN DEL MAESTRO NO ES LA DE ASUMIR VUESTRAS RESPONSA­BILIDADES NI RESOLVER VUESTROS PROBLEMAS, SINO LA DE COMUNI­CAR LA COMPRENSIÓN INTELIGENTE QUE LOS DISCÍPULOS PUEDAN APLICAR EN SUS VIDAS, Y ASÍ RESOLVER SUS PROPIOS PROBLEMAS. ASÍ ADQUIEREN LA FUERZA, EL VALOR Y LA CONFIANZA PARA CONTI­NUAR PASO A PASO EN LA MAESTRÍA CONSCIENTE QUE DOMINA EL SER Y EL MUNDO EXTERIOR.

Al llegar un momento en el crecimiento espiritual, noso­tros oímos a los estudiantes invocándonos con gran sinceri­dad: «GRANDES MAESTROS, AYÚDENNOS A RESOLVER NUESTROS PRO­BLEMAS». Para darles ánimo y fuerzas les diré que no se tiene la menor idea de la Radiante Presencia de los Maestros de­rramándoles fuerza, valor, confianza y luz. Los estudiantes están totalmente inconscientes de esto. No hay sino una sola forma que todo aquel que posee sabiduría puede emplear para dar una ayuda permanente a aquellos hermanos que piden asistencia, y es la de instruirlos en estas simples leyes que les darán la victoria y el dominio sobre el ser y el mun­do exterior. Porque hacer lo que piden estos estudiantes, o sea, que se les resuelvan sus problemas, sólo logra retardar su progreso y debilitarlos inmensamente. Únicamente de­cretando su propia fuerza se logran las victorias y se gana la confianza que no puede venir de ninguna otra forma. Así entra el estudiante en la plenitud de sus propios poderes. Con la práctica consciente de su Poderosa Presencia «YO SOY», el estudiante adelanta sin ninguna vacilación hacia su meta de victoria.

La razón por la cual no se le informa al estudiante sobre la asistencia que los Maestros le estamos dando es para impedir que se recueste sobre un soporte exterior. Sería el error más grande que pudiéramos cometer, hacer o decir lo que haría conocer nuestra Presencia, por lo cual el estudiante se apoyaría en nosotros. Por lo demás, el estudiante no tiene nada que temer, y debe saber que le damos siempre toda la asistencia posible, y de acuerdo al grado de adelanto que va logrando.

La Presencia «YO SOY», la Hueste Ascendida y el Maestro Jesús son todos una misma cosa. A través del uso y el reconocimiento de la Presencia «YO SOY», yo te aseguro que puedes positivamente producir cualquier cua­lidad que desees manifestar en la Conciencia exterior. No tienes sino que ensayarlo.

Lo que todos necesitan recordarle constantemente a la conciencia exterior es que cuando se dice «YO SOY» esto a aquello, se está poniendo a Dios en Acción, y que esto es la propia vida individualizada, la Vida del Universo, la Energía del Universo, la Inteligencia en el Corazón del Universo gobernándolo todo, absolutamente todo. Es esen­cial, vital, recordarle constantemente esta Verdad a la conciencia exterior. Esta conciencia produce el entusias­mo gozoso que irá aumentando continuamente. En ningún momento debe haber un paro en el gozo de este uso, por­que es absolutamente el sendero de la Completa Maestría.

Los estudiantes deben darse cuenta de que ellos son el Poder Consciente que controla sus vidas y sus mundos y que pueden llenarlos con cualquier cualidad que necesiten o que deseen.

Aquellos que sufren de disturbios físicos intermitentes deben hacer conciencia a menudo de «YO SOY EL ALIENTO PERFECTAMENTE CONTROLADO DE MI CUERPO», y en conexión con esto deben hacer tan a menudo como puedan la respiración rítmica. Esto les dará un equilibrio de la respiración que es de inmensa ayuda para el control del pensamiento.

UNA COSA MUY IMPORTANTE PARA LOS ESTUDIANTES SINCEROS ES QUE DEBEN EVITAR ESCUCHAR COSAS PERTURBADORAS Y NEGATI­VAS, PORQUE ÉSTAS DEJAN ENTRAR ELEMENTOS INDESEABLES QUE SE INFILTRAN INCONSCIENTEMENTE. Cuando materialmente no se pueda evitar debe hacerse la siguiente afirmación: «YO SOY LA PRESENCIA GUARDIANA QUE CONSUME AL INSTANTE TODO LO QUE BUSQUE PERTURBARME». Así no solamente se protege él mismo, sino que ayudará también a la otra persona. Aun­que no se debe temer nada, es necesario mantener una guar­dia consciente hasta que se haya obtenido la suficiente maestría para controlar los pensamientos, los sentimientos y la receptividad.

Procura mantenerte lo más posible en el gozo y entusias­mo de la Presencia «YO SOY». Entrégale todo el poder y no mantengas preguntas en tu mente. Tira todo a los cuatro vientos, entrégaselo todo y espera sus revelaciones mágicas. La maravillosa, milagrosa Presencia es la que puede resolver todas las cosas, todos los problemas y contestar todas las preguntas que necesiten revelaciones y contestaciones. Una grandiosa afirmación de inmensa ayuda es: «YO SOY LA MILAGROSA PRESENCIA TRABAJANDO EN TODO LO QUE YO NECESITO QUE SE HAGA»

Aquellos que meditan o contemplan lo que quiere decir «YO» o «YO SOY» reciben resultados, revelaciones y ben­diciones fuera de toda ponderación. Yo estoy seguro de que tus discípulos comenzarán muy pronto a sentir y a manifestar la extraordinaria actividad de esta práctica. Yo mismo lo es­toy sintiendo ya en ustedes.

Mientras tu cuerpo duerme, hay en los planos superiores un constante visiteo e intercambio de ayuda. Es algo de lo cual tu ser exterior no puede tener conocimiento.

En el mismo momento en que puedas tranquilizar la mente exterior y ponerla bajo control te vendrá tal cantidad de revelaciones que se atropellan en tu mente. Y sabiendo que  YO SOY LA ESENCIA MISMA DE TODO AQUELLO QUE YO DE­SEO», ya sabes que te es posible producir en forma visible y tangible cualquier cosa que tengas en la conciencia.

De acuerdo con una necesidad imperante, el Maestro Himalaya quiso venir a este plano. Él trae una mezcla espe­cial de América y de la India, y por eso es que le es posible aparecer aquí. A medida que la Presencia Interior entra en actividad, toda otra actividad cesa. Es lógico y necesario porque la actividad obedece a la Presencia «YO SOY». Una Nieve Dorada es esparcida sobre las Américas por la Pre­sencia para ser absorbida, no solamente por los individuos, sino por las partículas de la atmósfera. En cuanto los estu­diantes se convierten voluntariamente en focos de esta ema­nación, son bendecidos y ayudados.

Es necesario que los estudiantes comprendan que en ciertas necesidades nacionales, como también individuales, faltan las cualidades necesarias para salir adelante. Esta es la razón porque Grandes Entidades especiales vienen hacia la Tierra. Ellas tienen cualidades predominantes que la situa­ción requiere en un momento dado. Los estudiantes que puedan comprender esto encontrarán un elemento nuevo entrando en sus vidas, que les beneficiará grandemente.

La actitud de espera o de expectativa es vital cuando se espera recibir algo de la Presencia Interior. Es una facultad grandemente beneficiosa para el que la cultiva. Por ejemplo, si hemos hecho un proyecto que esperamos con gozo, nos sentimos llenos de expectativa. Podemos usar de esta expec­tativa que es de gran ayuda para que se manifieste lo que de­seamos. Si tú llamas por teléfono a alguien para que te espe­re en un sitio de la ciudad, sales con la expectativa del en­cuentro; asimismo, si deseas conocer a los Maestros, un re­quisito para lograrlo es la expectativa de verlos. ¿Por qué no? Ponte en expectativa ya.

 

CAPITULO XII

 

LAS EXPERIENCIAS resultantes de los aparentes misterios de la vida cuando son bien comprendidos, son bendiciones disfrazadas, ya que cualquier experiencia que nos hace volvemos hacia la única Presen­cia «YO SOY», «Dios en Acción», nos habrá servido de maravilloso propósito y bendición.

Las situaciones desafortunadas se producen porque las personas se ponen siempre a buscar en los orígenes externos su existencia, la inspiración y también el Amor, que no es sino la Presencia Suprema y su Poder en el Universo.

No importa cuáles sean las condiciones a las cuales ten­gamos que enfrentamos, no debemos perder la idea de que el Amor es el eje del Universo sobre lo cual todo gira. Esto no significa que tengamos que amar la inarmonía, la discor­dia o ninguna otra cosa que no se parezca al Cristo, pero sí podemos amar a Dios en Acción, a la Presencia «YO SOY», en todas partes, pues lo opuesto al odio es el Amor y «nadie puede odiar sin haber amado profundamente primero».

Cada ser humano es un poder y debe ser el Principio Gobernante de su vida y su mundo. En el hecho que dentro de cada ser humano está la Presencia «YO SOY» siempre actuando, se puede ver que cada uno mantiene entre sus manos físicas el cetro del dominio y debe recordar que la in­vencible Presencia de Dios es en todo momento la actividad inteligente de su mundo y sus asuntos. Esto le mantiene la atención alejada de la apariencia exterior, que jamás contie­ne la Verdad, a menos que sea iluminada por la Presencia «YO SOY».

No importa cuál sea el problema a solucionar, no hay sino un solo Poder, una Presencia y una Inteligencia que pueda resolverlo. Ese es el reconocimiento de la Presencia de Dios, contra la cual no puede interferir ninguna activi­dad exterior, a menos que la atención se separe consciente o inconscientemente de este reconocimiento y aceptación del Poder Supremo de Dios.

El Principio vital, continuamente activo, está siempre tratando de expresarse en su Perfección natural, pero los se­res humanos con su libre albedrío, consciente o inconscien­temente lo califican con toda clase de distorsiones. El indivi­duo que mantenga su atención firme en la Presencia «YO SOY en Dios y con Dios», se convierte en un Poder Invenci­ble que ninguna manifestación humana puede derrumbar.

Al hacer conciencia de «Yo estoy aquí. Yo estoy allá», aparecen personas que nos ayudan cuando esto es necesario, ya que el «YO SOY» está dentro de aquellos amigos tam­bién. La liberación de todo dominio o interferencia sólo puede venir por esa Presencia. «YO SOY Dios en Acción». en la vida del individuo.

Muchas veces requiere gran tenacidad aferrarse a la Pre­sencia, cuando las apariencias parece estar dominando. Hay un viejo refrán que dice: «Nadie ha fracasado mientras no se rinde». Esto es verdad, porque mientras un individuo se una a Dios como su inteligencia gobernante, no hay activi­dad humana que pueda interferir en la gran emanación que fluye alrededor de uno.

A través de las centurias la humanidad le ha dado su atención a las apariencias, invitando así a toda clase de dis­cordia y malestar; pero hoy hay miles que están llegando a la comprensión de que la Presencia de Dios dentro de ellos es absolutamente invencible, hasta el punto de encontrarse continuamente elevados por encima de la injusticia, la dis­cordia y la inarmonía de la creación exterior. Mientras los humanos no aprendan a mantener su atención en la Presen­cia «YO SOY» o Dios Interior, se encontrarán rodeados por lo indeseable, pero por medio de esta Presencia «YO SOY» cada uno tiene el poder de elevarse por encima de la discor­dia y la perturbación de esa creación exterior.

Al principio cuesta trabajo mantenerse firme cuando los nubarrones aparentes pesan mucho, pero la actividad diná­mica de la atención fija en la Presencia de Dios Interior, es como el rayo que penetra y disuelve la amenazadora tem­pestad.

A medida que se adelanta, se siente uno más y más in­vencible ante la creación humana que ocasiona tantos dis­turbios. La frase de Jesús: «Conoced la Verdad y Ella os hará libres» fue sin duda una de las Verdades más grandes y sencillas, pues la gran base es el saber que esta Gran Verdad a que El se refirió era el recuerdo de la Invencible Presencia de Dios Interno. Si tú sabes eso, y estás seguro de ello y lo repites en toda ocasión, entonces sí sabes que tienes la Pre­sencia dentro de ti.

El próximo paso es determinar: «YO SOY la Presencia iluminadora, por la cual nada que yo necesite saber puede ser sustraído, ya que “YO SOY” la Sabiduría, “YO SOY” el Poder revelador que me trae todo ante mí para yo poder comprender y actuar de acuerdo».

Es muy fácil una vez que se ha comprendido que «YO SOY la Única Inteligencia y la Única Presencia actuando». el ver cómo tienes tú el cetro entre tus manos físicas y a tra­vés de esta Presencia «YO SOY» puedes obligar a que todo lo que tú necesites saber te sea revelado. Y yo te aseguro que esto en ninguna forma interfiere con el libre albedrío de ningún otro individuo y que no hay error ni ningún daño en re­clamar y pedir lo que es de uno propio, pues al hacer esto no se está interfiriendo con nadie.

Si en cualquier momento alguien hace por quitamos lo que nos pertenece, tenemos el derecho de ordenar a través de la Presencia «YO SOY» que todo el cuadro sea ajustado o que lo nuestro nos sea devuelto. En esto tenemos que te­ner mucho cuidado de que cuando pongamos la Ley Divina en Amor, y que la Justicia Divina comience a manifestarse, no nos llenemos de lástima e interrumpamos la acción de la Ley. Cuando los seres humanos son gobernados enteramen­te por su ser exterior y no piensan en el poder de Dios que les da la Vida, muy fácilmente cometen toda clase de injus­ticias, pero esto no significa que nosotros les vamos a permi­tir hacerlo en nuestro propio mundo. ¡No! Sobre todo cuan­do sabernos que tenemos el Poder de Dios para ordenar y pedir la corrección y la justicia en todas partes.

Voy a citarte un ejemplo: Una de mis estudiantes estaba atravesando un problema y siendo ella muy espiritual le dije que afirmara sus derechos y justicia. Siguió mi consejo y empezaren a pasarle cosas a aquellos que querían obrar in­justamente con ella. Por su bondad de alma, comenzó a arrepentirse y a desear que no hubiera pedido justicia. Vino a mí y me dijo: «¿Qué debo hacer?». Y yo le contesté: «Afír­mese en el decreto que usted ha hecho. Usted no es respon­sable de las lecciones que tienen que aprender los indivi­duos que la han dañado, de manera que déjeles recibir sus lecciones y no permita que esto la perturbe».

Cuando los seres humanos comienzan a actuar mal, en este momento y minuto ponen en movimiento la Gran Ley Universal de la Retribución y no pueden evitar que les gol­pee esa retribución algún día en alguna parte, del mismo modo que ellos no pueden detener la acción de los planetas. Para la víctima inocente la retribución parece tardar mucho en aparecer, pero tanto más tarde, tanto más poderosa es su acción cuando llega. No hay ningún ser humano que pueda evitar esta Ley.

Muchos estudiantes han creído que algo malo puede ser­les enviado por otro, pero yo les aseguro que no es así. La única forma es no dar paso a los pensamientos indeseables, dejando así entrar el odio, la crítica y la condenación. En­tonces, si se ha hecho esto, habrá generado aquella cosa en que él cree.

Aquel que conoce el poder de Dios dentro de sí no tiene por qué temer nada de nadie. Cada uno puede experimen­tar, si desea, la plenitud de la actividad de Dios, en su vida y su mundo. Es sencillamente el hecho de escoger lo que tú quieras tener. Si quieres Paz y Armonía, conoce esto: «YO SOY el Poder que lo produce». Si quieres ajustes en tus asuntos conoce lo siguiente: «YO SOY la Inteligencia y el Poder que los produce y ninguna otra actividad exterior puede impedírmelo».

En el aparente misterio de la incesante actividad de la Vida, está la Magna Presencia «YO SOY» siempre dispues­ta a bendecirte con gracia inconcebible, si es que tú se lo permites. ¿Y cómo es que se lo permites? ¡Por la aceptación gozosa de esta Magna Presencia y este Gran Poder en ti! Y no vaciles en invocarla para que actúe aún en los más míni­mos detalles de tu diario vivir, no te importa cuan insignifi­cantes te parezcan, pues no hay en el Universo otra energía que actúe a través de tu conciencia, tu mente, tu cuerpo y tu mundo.

Di a menudo en cada cosa que quieres que se haga: « YO SOY la Presencia». Esto abre el canal para que actúe el Po­der de Dios trayéndote lo justo. No tengas conmiseración Por lo externo, que en su ignorancia procede mal, así sea en ti o en otro.

Mantente calmo y sereno, sabiendo que Dios es la única Inteligencia y Poder actuando en tu mundo y tus asuntos. «YO SOY en ti» es la fuerza y la sanación autosostenida, manifestándose en tu mente y tu cuerpo. Esto te mantiene en mayor entonación. Enfréntate a Dios y surgirá siempre la Energía para ordenar cada situación. Las personas que com­prenden esta Ley no están sujetas a la injusticia ni las condi­ciones que trata de imponerles el ser exterior de los demás.

Recuérdale esto a menudo a la mente exterior. Asegúrate siempre que dentro de ti no hay sino la Presencia y el Poder de Dios actuando en ti y en tus asuntos.

Repite en muchas circunstancias que «No hay nada oculto que no me sea revelado» (cuan diferente es este as­pecto al que imponen los «ocultistas» al no permitir que se revelen sus cánones). Esta afirmación es muy necesaria. Tampoco olvides que frente a lo que hagan los terceros, la salvaguardia es llenarlos de Amor Divino (Llama Violeta, Rosa, etc.). Cuando la gente trata de gozar haciendo alguna maldad e injusticia a otro, no lo logran, pues siempre pier­den alguna facultad por medio de la cual la hubiera podido gozar.

Los demás tienen el mismo privilegio que tienes tú de alinearse con Dios, y si no lo hacen, eso no es asunto tuyo.

Dios es la Presencia y el Poder Todo omnisciente que sabe y descubre todas las cosas. Tú puedes decir por otro:

«Amada Presencia “YO SOY” en este individuo, invoco tu Poder consciente, tu Perfección, tu Sabiduría y tu Inteligen­cia directiva a que hagas que lodo se le ajuste y reciba la Paz y el Descanso que tanto necesita. YO SOY la presencia que manda y dirige que esto sea hecho ahora. Elévale su Conciencia a la Luz incandescente en la cual ella pueda ver y conocer el Reposo y la Belleza que son suyos por su propia Creación y Servicio».

Es un error permitir que la lástima nos arrastre a meter­nos en condiciones muy destructivas. Toma la postura de « YO SOY la Única Presencia actuando allí».

Para ayudar a aquellos que han desencarnado: «YO SOY la Presencia que mantiene a esa persona en la esfera a que pertenece, enseñando e iluminando».

Si el estudiante logra la idea correcta de llenar de Amor a su propio Ser Divino, recibirá alivio total de toda discor­dia.

Para perfeccionar condiciones di: «YO SOY la Presen­cia ordenando y sanando esta situación».

La humanidad en general y los médicos en particular han distorsionado las cosas lastimosamente. El individuo que desea ascender a la Presencia «YO SOY» y vivir allí ne­cesita la energía que precisamente desperdicia. Los médicos son responsables en mucho de esta terrible condición, por­que enseñan y abogan por la exaltación del apetito sexual, que es el mayor canal de desperdicio que tiene la humani­dad.

Esto es lo que hace imposible asirse a la Presencia «YO SOY», lo suficiente para lograr la Maestría. Es el 95% de la causa de la vejez, la pérdida de la vista, del oído y de la me­moria, ya que estas facultades dejan de funcionar cuando cesa de fluir la corriente de energía vital a la estructura celu­lar de la masa cerebral. Pero esto no lo reciben bien los indi­viduos hasta que lo aprenden a fuerza de golpes. La volun­tad no puede nada sin esta energía vital.

Esta energía que el hombre desperdicia es la fuerza que les permitiría unirse firmemente a la Presencia «YO SOY». Es la vida que necesita para asirse a la Presencia de Dios «YO SOY». Cuando el ser exterior ha pasado centurias usando su fuerza vital para crear condiciones erradas, ese desperdicio se vuelve un drenaje abierto y constante contra la conciencia individual.

No hay sino una sola manera de cambiar aquello que se haya construido por ese canal erróneo, que mantiene al ser atado al mal uso y a la mala manifestación. Es que cada vez que se presente la ocasión, o la expresión del falso concepto. dirigir el pensamiento instantáneamente al Ser Superior.

Muchas personas tienen la creencia de que se puede contro­lar el deseo sexual por pura fuerza de voluntad obligándose a dominar el impulso, bien sea sexual o de alcohol o cigarrillo-drogas o cualquier defecto. Esto no sirve de nada porque lo que se gana es la represión que lo obliga a irrumpir por otro lado. Lo único es cambiar la atención y salir de allí en la forma siguiente: «YO SOY la Presencia que cambia esto y lo cambia ahora, porque la Acción de Dios es siempre ins­tantánea».

En toda condición errónea lo primero es invocar la Ley del Perdón y la Llama Violeta transmutadora. Acuérdate que al poner en movimiento o energizar algo, instantánea­mente actúa. Cuando se usa el «YO SOY» se pone en movi­miento el Poder de Dios y actúa.

Tal vez uno de los estados más lamentables en que tiene que vivir el ser humano es el llamado «derecho legal» de mantener atado a otro ser a la actividad sexual, cuando éste ya quiere libertarse y salir de abajo. Pues aún en la ignoran­cia de la mente exterior hay naturalezas que tienen un pode­roso desarrollo de la actividad amor. El Amor Puro nunca actúa más abajo del corazón. El Amor Verdadero jamás re­quiere contacto sexual de ninguna clase. La Gran Ascendida Hueste de Luz está siempre con aquellos que desean actuar con justeza. Envíales tus pensamientos y recibirás su ayuda.

Tú posees un poder invulnerable e invencible si eres de los que conocen y practican la Presencia «YO SOY».

La Ley del Perdón es la puerta abierta para llegar al Co­razón de Dios. Es la nota tonal, el eje del Universo.

Aquí están los puntos más profundos de esta plática. No los uses para enseñar a principiantes, pues no lo entenderán.

CAPITULO XIII


[1] La humanidad debe ser informada de que los habitantes de las ciuda­des mueren y reencarnan en el mismo sitio muchas veces, porque han for­mado ligaduras que los atraen de nuevo al mismo ambiente. El estudiante que tiene que reencarnar debe dar la siguiente orden: «la próxima vez nace­ré en una familia de gran luz». Esto les abrirá la puerta con gran rapidez en su progreso.

[2] Encima de los principales desiertos existen ciudades etéricas. Más arriba del desierto de Arizona está la ciudad etérica de Juan, el Discípulo Amado. Hay otra sobre el desierto de Sahara, otra sobre el desierto de Gobi y otra en Brasil, que es la ciudad etérica de la América del Sur.

[3] Las Huestes de Ángeles se regocijan del regreso del viajero que tanto tiempo ha buscado autoridad en el exterior, no habiendo encontrado sino tusas. Después que su energía ha sido gastada, vuelve a casa y ahí encuentra la fuente que lo reconstruye de todas las discrepancias, aún la llamada «ve­jez». Entonces puedes mostrarte renovado en la plenitud de juventud y po­der, porque así es el sendero de la vida de Dios.

Hace que se mantenga una maravillosa acción vibratoria expresando cuando cada uno habla suavemente. ¡Si pudieras ver la acción interior disi­pando al instante toda discordia!

[4] La efluvia es la masa de energía negativa mal usada que flota en todo el planeta, o donde quiera que vivan seres humanos, y que está compuesta de las emanaciones mentales de todos los seres que, no conociendo la Ley de Mentalismo, no saben que sus pensamientos toman forma, quedan flo­tando y despiden una gran fuerza

[5] Toda joya representa una alta actividad de la Sustancia Divina. Cuan­to más intenso el fuego, mayor el Poder purificador. El oro no necesita de ningún otro elemento ni tampoco se adhiere a ninguno. Todos los metales y aleaciones se adhieren a él. Esto es porque el oro es un elemento puro.

En toda actividad en que actúe el fuego hay un momento en que la lla­ma se pone dorada. Toda consumación de sustancia es, en cierto momento, de color rojo. porque el rojo es el color de la liberación de impurezas.

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